sábado, 20 de junio de 2009

¿Se terminó la crisis en los Estados Unidos?

La crisis en los Estados Unidos tocó fondo y su económica ha comenzado lentamente a recuperarse. Si bien esta afirmación carece de datos concretos que prueben su veracidad, al menos, ese el sentimiento que está impulsando a los mercados financieros a subir en forma meteórica desde marzo.
Lo que ocurre es que las Bolsas de todo el planeta están viendo la tan esperada luz en el fondo del túnel y eso desató una euforia que ha sorprendido a los inversores ya que los indicadores macroeconómicos aún muestran que la situación es delicada, aunque las perspectivas son mucho más optimistas. “Hemos estado viendo que hay una pequeña luz al final del túnel. Es tenue pero se está tornando más brillante y, por eso, los precios de las acciones han llegado hasta aquí tan rápido”, afirma Christopher Hyzy, gerente de inversiones del Bank of America.
Esto desató una fiesta que parece no tener fin, en la que se celebra que lo peor de la crisis ya pasó y que en los próximos meses podrían a verse los primeros síntomas de recuperación. “Los mercados siguen eufóricos por que los datos de la economía son menos malos de lo que se esperaba. Eso ha llevado al S&P 500 y al Dow Jones crecer desde hace tres meses, a pesar de que la crisis continúa en los EE.UU.”, destaca Eduardo Fernández, analista de Rava Sociedad de Bolsa.
En tanto, Gustavo Neffa, profesor del MBA de la Universidad de Buenos Aires, resalta que “los mercados están festejando que salieron de la crisis de una forma distinta que en los años ’30”, mientras que Javier Epstein, director de JPE Capital Management, señala que “más que fiesta, los mercados están intentando recuperarse de la resaca de la anterior. Generalmente, cuando hay una crisis tan grande, tienden a matar un poco las ganas de estar de fiesta”.
No es para menos, Wall Street detuvo las caídas que venían arrastrando desde octubre de 2007 y empezó a crecer en forma desenfrenada. Así, el índice Dow Jones, subió un 32,60% y el S&P 500 un 38,16%, desde que tocaron su mínimo en marzo.
“Todo esto es un rally basado en las expectativas. No podés convalidar esta suba por algún indicador que no sea un dato de confianza que haya dado bien, porque las cifras reales son malas”, sostiene Neffa.

Rendimiento (%) del Dow Jones y S&P 500 en 2009
Fuente: Mercado

Los datos que han incentivando a los mercados están vinculados a las expectativas de los estadounidenses sobre la economía. Así, en mayo, el sentimiento del consumidor aumentó a su nivel más alto desde septiembre de 2008 y la confianza del consumidor alcanzó su mayor registro de los últimos ocho meses.
Sin embargo, los analistas se preguntan hasta cuánto va a durar esta fiesta ante la ausencia de indicios concretos de que el PBI se esté recuperando. “Esta tendencia puede continuar en lo que resta del año, aunque habrá que ver cómo salen los resultados de las empresas para saber si el impulso va a ser aún mayor”, afirma Fernández.
En tanto, Marcelo Elbaum, director de Convexity Asset Management, destaca que “se están esperando nuevas pruebas de que la economía realmente se está recuperando. Si los datos siguen mejorando, posiblemente haya subas, y si no pueden volver a bajar”.
Leo Grohowski, gerente de inversiones del Bank of New Mellon Wealth Management es más pesimista. “Esperar que esto continúe moviéndose hacia adelante y hacia arriba sería irrealista. Sería saludable para el mercado tomarse un respiro y permitir que algunos de los fundamentals se pongan al día”, resalta.
Hayes Miller de Baring Asset Management concuerda y agrega que “las estimaciones sugieren que las acciones no tienen mucho más para correr porque están bastante valuadas. El crecimiento de las ganancias para 2009 y 2010 no puede sostener los precios mucho más arriba de lo que están actualmente”.

La economía real
Más allá de la euforia que viven los mercados, el estado de la economía de los EE.UU. es preocupante ya que el consumo, su principal motor, está virtualmente parado y el desempleo se sigue incrementando.
Según una encuesta de la agencia Bloomberg entre especialistas, el PBI caerá un 2,8% este año. El último dato conocido muestra que se derrumbó un 5,7% en el primer trimestre, algo mejor que el 6,3% registrado en el período anterior.
“Las cosas están muy feas hoy por hoy. Los EE.UU. van a caer fuerte en 2009 como no lo hizo en muchos años”, sostiene Neffa. En ese sentido, Nöel Duguet, presidente de Aravis Capital Advisers, afirma que “la economía parece aún estar contrayéndose, pero no muy lejos de su piso. Tal vez, ya lo está”.
José Coutiño, director para América Latina de Moody's Economy.com concuerda y agrega que “las señales aún son muy débiles e incluso mixtas, para ser tomadas como una recuperación genuina. El principal reto es lograr sostenerla para evitar una recaída”. En tanto, Xavier Mena, profesor de Economía de ESADE Business School sostiene que “la economía sigue inmersa en una coyuntura de ajuste de la actividad”.

PBI de losEstados Unidos 1979-2009
Fuente: Bureau of Economic Analysis

Sin embargo, la desaceleración en la caída del PBI y en el ritmo del desempleo son señales alentadoras que hacen pensar que la situación podría mejorar en los próximos meses. “La economía pareciera estar estabilizándose. Los datos continúan mostrando una disminución de crecimiento en términos año a año, pero muestran una tendencia positiva mes a mes”, afirma Alberto Bernal, jefe de Research de Renta Fija de Bulltick Capital Markets en Miami.
Epstein concuerda y agrega que “los datos son menos malos. Hay indicadores micro y macro que fueron mejorando y parecieran mostrar que lo peor ya pasó”. Para medir el estado en el que se encuentra la economía hay que analizar tres datos esenciales que impactan de lleno en el PBI: desempleo, consumo y actividad de la construcción.

La desocupación
Este es uno de los factores más problemáticos para la administración de Barack Obama ya que impacta de lleno en el consumo, aunque no se trata de su mayor desafío. “Una menor tasa de pérdida de empleo no es nuestra meta. Menos mal, no es cómo vamos a medir el éxito”, afirma el vicepresidente Joe Biden.
Sin embargo, los últimos datos han demostrado cierta mejoría ya que las nóminas de despidos se redujeron de 504.000 a 345.000 en mayo, su menor cantidad desde septiembre. “Es una noticia alentadora. La recesión está muy cerca de su final. El mercado laboral está bastante horrible, pero mucho mejor que antes”, afirma Nariman Behravesh, economista jefe de IHS Global Insight.
Así, el desempleo creció a 9,4% el mes pasado, su nivel más alto desde 1983, con lo que se han perdido 6.788.000 puestos de trabajo desde el comienzo de la recesión, aunque serían 14,51 millones las personas con problemas laborales. El consenso del mercado señala que la desocupación podría alcanzar el 10% a fin de año y llegar al 10,7% en el segundo trimestre de 2010 y recién volver a niveles normales en 2013.

Tasa de desempleo 1970-2009
Fuente: Bureau of Labor Statistics

El gasto doméstico
El consumo es de suma importancia para la economía de los EE.UU. ya que representa dos tercios de su PBI pero, a su vez, es uno de los más afectados por la crisis. Si bien se había recuperado en el primer bimestre, luego, volvió a caer aunque a un ritmo menor al de 2008.
“Enero y febrero fueron muy raros porque mostraron un crecimiento en medio de la caída de los mercados, por la liquidación de stocks. En marzo y abril, salieron datos horribles. Esto significa que el consumo está mal y se retroalimenta negativamente con lo que está pasando con el mercado laboral”, afirma Neffa.
En abril, el consumo se redujo un 0,1% y algo mejor que la caída del 0,3% que había tenido en marzo, a pesar de la recuperación que está habiendo en la confianza de los estadounidenses. “Los consumidores se sienten mejor acerca de la economía, pero sus gastos aún no se han puesto al día aún y no queda claro que sea porque los ingresos se encuentran bajo presión”, sostiene Jonathan Basile, economista de Credit Suisse Holdings.
El mayor impacto proviene de la tasa de ahorro de los hogares que está creciendo por el temor a lo que pueda ocurrirles en el futuro. “El consumo está cayendo, el mercado laboral está dando mal y no permite ver una baja en las tasas de ahorro, y que los hogares se empiecen a endeudar. En la actualidad, se están desendeudando. Uno toma créditos cuando ve buenas perspectivas de la economía, no malas”, afirma Neffa.

El mercado inmobiliario
Este sector es el más perjudicado por la crisis, además de haber sido el que hizo estallar la economía de los EE.UU. Si bien hay indicios de que estaría empezando a recuperarse lentamente, aún los datos son desalentadores. “El mercado de la vivienda está mostrando algunos signos de tocar fondo, con ventas de casas nivelándose y comenzando a recuperarse en algunas regiones, aunque desde niveles muy deprimidos”, destaca un informe del Deutsche Bank.
Así, la venta de viviendas pendientes subió un 6,7% en abril, su mayor incremento desde 2002. De esta forma, la recuperación se extiende por cuarto mes en los últimos cinco debido a que la caída de los precios, las bajas tasas para hipotecas y el programa de crédito del gobierno atrajeron a los compradores. “La venta de viviendas se está estabilizando. Hemos dejado de caer, pero hasta el momento hay pocos indicios de que hemos empezado a recuperarnos”, afirma Zach Pandl, economista de Nomura Securities International.
Esto contrasta con el aumento del 0,3% en las ventas de nuevas viviendas registrado en abril, que se dio a un ritmo anual de 352.000 operaciones, debido a los bajos precios y a la mayor demanda de financiación barata.
Más allá de esto, las operaciones se redujeron un 38% a 297.000 unidades en forma interanual, lo que representa su menor registro desde mayo de 2001. “Los inicios de viviendas nuevas y los permisos de construcción están dando horribles, cayeron estrepitosamente. Las obras están paralizadas”, sostiene Neffa.
El valor de las viviendas es otro de los indicadores en caída que muestra que aún no se ha tocado fondo. Así, el índice S&P/Case Schiller, que mide los precios en las veinte ciudades más grandes del país, se derrumbó el 18,7% en marzo.
“No vemos evidencias de que haya comenzado una recuperación en los precios de las viviendas”, dice David Blitzer, presidente del comité del índice en S&P. No es para menos: el costo de las propiedades llegó a su piso desde 2001 cuando aún no había comenzado la burbuja inmobiliaria.
“Vemos una alta tasa de ejecuciones futuras que depreciarán los precios de las viviendas hasta bien entrado 2010. Pero el tono general del mercado debe comenzar a mejorar notablemente a medida que avancemos en 2010”, afirma el Deutsche Bank.

Perspectivas para el futuro
Los datos de la economía siguen sin dar una señal clara de que la crisis ha llegado a su fin. Sin embargo, los mercados no paran de crecer. Si bien esto podría sonar contradictorio, los especialistas sugieren que las Bolsas suelen anticipar tanto la entrada como la salida de una recesión.
“Si tomamos las diez recesiones desde la Segunda Guerra Mundial, la Bolsa las anticipó en un promedio de siete meses antes de que se declararan y, desde el punto más bajo de los mercados, tardó un promedio de seis meses”, afirma Michael Wiggins, director Internacional de Charles Schwab.
Como el PBI muestra lo que ocurrió en el trimestre anterior, su nivel actual recién se conocerá en agosto, por lo que habrá que esperar hasta entonces para saber si la percepción del mercado sobre la recuperación era cierta. Más aún, habrá que aguardar hasta 2010 para confirmar si la salida de la recesión se dará septiembre-octubre como auguran los especialistas.
“Los que lo ven en el cuarto trimestre son los que están aplicando la famosa regla de que seis meses antes hay que salir a comprarse todo porque históricamente fue así. Para mí, el punto de inflexión va a estar entre noviembre y diciembre, y para los mercados entre septiembre y octubre”, afirma Neffa.
Epstein concuerda y agrega “el consenso es que va a haber un crecimiento positivo del PBI para el tercer o cuarto trimestre de este año, pero es un poco optimista. En el mejor de los casos, se va empezar a dar a final de este año”.
Bernal, en cambio, es más optimista. “El primer número positivo de crecimiento se va a ver en el tercer trimestre. Estamos en el punto de inflexión. Si no hay una catástrofe bancaria nueva, podríamos comenzar a argumentar que la recuperación va a ser más duradera de lo que se espera hoy en día”, sostiene.
Más allá de esto, los especialistas estiman que el crecimiento del PBI que se verá el año próximo será a una tasa inferior a la que suele tener el país. “En el mediano plazo, la economía se va a recuperar y volverá a crecer en 2010, pero por debajo de su potencial del 3%. No pasás de casi depresión a crecimiento económico sostenido tan rápido, especialmente cuando hubo una crisis financiera que acentuó el daño”, resalta Epstein.
Más allá de esto, son pocos los que se animan a arriesgar cuál será el sector que dará las primeras señales que sentencien el final de la crisis. La destrucción fue de tal magnitud que, posiblemente, las primeras alertas sean muy tenues y comiencen a hacerse más fuertes en 2010.
“Cuando el desempleo comience a decrecer, estaremos seguros de que la crisis se terminó. Tendremos un mejor panorama cuando aumente el gasto de capital y los precios suban a una tasa más rápida, al igual que el consumo”, arriesga Duguet.
En tanto, Coutiño destaca que “se necesita una reducción más notable en la velocidad de caída de los sectores productivos, sobre todo en el de vivienda y construcción. Es importante empezar a ver que los precios de las propiedades dejen de bajar y se recuperen lentamente hacia fin de año”.
Desde el Gobierno intentan moderar las expectativas para evitar sofocones en el futuro. El propio secretario del Tesoro, Timothy Geithner le puso paños fríos a la situación. “La economía claramente se ha estabilizado. El ritmo de declive en la mayoría de las medidas sobre la actividad se ha desacelerado bastante y ese es un comienzo importante. No se va a sentir mejor por un tiempo para millones de estadounidenses”, advierte.
Algo similar opina el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman. “En algún sentido, podremos haber pasado lo peor, pero existe una gran diferencia entre estabilidad y retomar el terreno perdido. Hemos evitado la catástrofe absoluta pero, ¿cómo logramos una recuperación real?”, afirma.
Incluso, Obama sostiene que hay “ciertos indicios de que los engranajes del motor económico de los EE.UU están comenzando a funcionar.”, aunque destaca que “están lejos de ser satisfactorios” y que “llevará tiempo hacer que esta economía repunte”.
Uno de esos grandes problemas a resolver está vinculado con el déficit fiscal y la inflación que puede generar la emisión de dinero que realizó el Gobierno para salvar a los bancos y a otras compañías de la quiebra.
“A menos que demostremos un firme compromiso con la sostenibilidad fiscal en el largo plazo, no tendremos ni estabilidad financiera ni un saludable crecimiento económico. Mantener la confianza de los mercados financieros requiere que nosotros, como nación, empecemos a hacer planes ahora para la restauración del equilibrio fiscal”, resalta el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
Así, economistas como Nouriel Roubini advierten que si no se solucionan estos problemas podría producirse una nueva recesión el próximo año. Por esta razón, Mena concluye que “la coyuntura económica sigue discurriendo por un túnel y todavía es demasiado pronto para dilucidar si las luces que se empiezan a verse son de la salida o la de los faros de un camión de alto tonelaje que viene a arrollarnos”.


RECUADRO
La crisis local
La euforia que se vive en las Bolsas estadounidenses contagió al mercado local de tal forma que superó los niveles de crecimiento registrados en Wall Street. Así, el índice Merval subió el 44,44% en lo que va del año, aunque lleva ganado un 90.36% desde que tocó su piso el 20 de octubre de 2008.
“La suba del Merval tiene que ver, pura y exclusivamente, con seguir la tendencia de lo que está ocurriendo en la Bolsa de Nueva York y, también, en otros países emergentes como Brasil. La crisis política en el país no la está afectando, por ahora, por lo menos hasta las elecciones”, resalta Fernández.
Elbaum concuerda y agrega que esto “tiene que ver con los mercados relacionados al petróleo que vienen con un viento de cola externo y a los bancos que crecieron un montón por la tenencia de títulos públicos que también subieron, más un efecto contagio proveniente de afuera”.

Rendimiento del Merval en 2009
Fuente: Mercado


Sin embargo, la situación de la economía dista mucho de ser la ideal a lo que se suma la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en el país después del 28 de junio. De cualquier forma, los últimos incrementos en los precios de las materias primas le dieron una bocanada de oxígeno al gobierno para cerrar mejor las cuentas fiscales y sacarle un poco de presión a la cotización del dólar.
“Con la renovación del incremento de los precios de los commodities, la situación de la Argentina se ve mucho mejor. El efecto multiplicador de los mayores precios de las materias primas va a ayudar a mejorar la dinámica de crecimiento”, afirma Bernal.
En tanto, Mena destaca que la economía del país “afronta problemas coyunturales derivados de la crisis financiera internacional, que se agravan por los de naturaleza doméstica, aunque la escasa credibilidad de algunos indicadores económicos oficiales dificulta el análisis económico independiente”.
Por su parte, una fuente de un importante banco local afirma que “el primer semestre fue de parate en función negativa de la actividad económica, de muchas cosas negativas como el adelantamiento de las elecciones, el arrastre de la confiscación de los depósitos del año pasado, y el recrudecimiento de la pelea con el campo. Todo eso no es gratis”.

El futuro
El punto de inflexión para la economía estaría en el segundo semestre, a pesar de lo que diga el INDEC, según la mayoría de los especialistas, que están a la expectativa de ver qué es lo que va ocurrir luego de las elecciones del 28 de junio. Sin embargo, todos dan por sentado que el gobierno perderá la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Algunos son más pesimistas, como el ex ministro de Economía Domingo Cavallo que desde su blog afirma que “independientemente del resultado electoral, es inevitable que el boleto de subte, de los viajes en tren y de los colectivos van a tener que duplicarse. Lo mismo va a ocurrir con el precio de la electricidad, el gas y el agua para todos aquellos hogares que aún no sufrieron fuertes aumentos. Los precios del pan, las pastas y los alimentos de origen animal también van a aumentar porque escaseará el trigo y la reducción del stock ganadero hará sentir su efecto sobre el abastecimiento de leche y de carne. Todo esto ocurrirá porque el Gobierno, cualquiera que sea el número de legisladores con los que cuente en el Congreso Nacional, ya no tendrá financiamiento para los multimillonarios subsidios con que ha venido compensando, parcialmente, la diferencia entre los costos de producción y los precios de todos estos bienes y servicios”.
La mayoría de los economistas destaca que el país tendrá una caída de entre el 2 y 3% en el PBI y aún podría mantenerse en este escenario durante 2010 aunque a tasas inferiores. Para ellos, la salida de la recesión va a depender más que nada de lo que pase en el exterior ya que los problemas internos tienen una solución más compleja.
“La recuperación va a depender de que crezca el consumo y que de afuera se salga mejor de lo que se pensaba el año pasado. La paralización que hubo en el primer semestre es muy difícil que se vuelva a dar en el segundo”, afirma la fuente.
Por su parte, Bernal destaca que la mejora estará supeditada a “los precios de los commodities, y a la capacidad del Banco Central para ‘organizar’ una devaluación ordenada a niveles cercanos a cuatro pesos por dólar”.
Finalmente, Coutiño señala que “el caso argentino dependerá más de la habilidad del gobierno para generar los recursos financieros y poder financiar las cuentas públicas hacia el 2010, o bien implementar un ajuste económico que llevaría a una recuperación más lenta”.

Los mercados internacionales siguen de fiesta

El clima de euforia que se vive en las bolsas internacionales es cuanto menos desconcertante debido a la situación en la que aún se encuentra la economía global. Si alguien despertase en estos días luego de estar dos años inconsciente, le sería muy complejo entender que el mundo está atravesando la peor crisis financiera desde la Gran Depresión después de ver las tasas de crecimiento de los principales índices accionarios en el último trimestre.
Sin embargo, todo tiene una explicación. Los mercados están de fiesta porque sienten que lo peor ya pasó y que en los próximos meses se pueden llegar a ver los primeros síntomas de recuperación de la economía, aunque estos sean muy leves.
“Los mercados afuera siguen eufóricos por que los datos que se van conociendo de la economía son menos malos de lo que se esperaba – afirma Eduardo Fernández, analista de Rava Sociedad de Bolsa -. Si bien el desempleo sigue creciendo, lo está haciendo a tasas cada vez menores, al igual que la caída del PBI. Eso está llevando al S&P 500 y al Dow Jones a que no paren de crecer desde hace tres meses a pesar de que la crisis económica continúa en los Estados Unidos”.
Marcelo Elbaum, director de Convexity Asset Management, concuerda. “Lo que se está viendo es que muchos indicadores parecieran mostrar que la crisis está estabilizándose. Se desaceleró la caída. El mercado empezó a pensar que lo peor ya pasó y se perdió el miedo de que quiebren más bancos”, sostiene.
No es para menos, Wall Street detuvo las caídas que venían arrastrando desde octubre de 2007 y empezó a crecer en forma desenfrenada. Así, el índice Dow Jones, subió un 32,60% desde que tocó su mínimo el 9 de marzo y el S&P 500 un 38,16%, desde el 6 de marzo.
“Todo esto es un rally basado en las expectativas. No podés convalidar esta suba por algún indicador que no sea por un dato de confianza que haya dado bien, ya que las cifras reales dieron mal”, sostiene Gustavo Neffa, profesor del MBA de la Universidad de Buenos Aires.

Rendimiento (%) del Dow Jones y S&P 500 en 2009
Fuente: mercado

Los datos que vienen incentivando a los mercados están vinculados con las expectativas de los estadounidenses. Así, en mayo, el sentimiento del consumidor aumentó a su nivel más alto desde septiembre de 2008 y la confianza del consumidor alcanzó su mayor registro de los últimos ocho meses.

El mercado local
La euforia que se vive en las Bolsas estadounidenses contagió al mercado local de tal forma que superó los niveles de crecimiento registrados en Wall Street. Así, el índice Merval subió el 44,44% en lo que va del año, aunque lleva ganado un 90,36% desde que tocó su piso el 20 de octubre de 2008.
Según los especialistas, esto se debe que los operadores locales están siguiendo la tendencia alcista que se vive en todo el mundo, especialmente en Nueva York y Brasil, y han dejado de lado la crisis política y económica que está afectando al país.

Rendimiento del Merval en 2009
Fuente: Mercado

“La suba que está teniendo el Merval tiene que ver pura y exclusivamente con seguir la tendencia de lo que está ocurriendo en la Bolsa de Nueva York y, también, en otros países emergentes como Brasil. La crisis política en el país no la está afectando, por ahora, por lo menos hasta las elecciones”, resalta Fernández.
Elbaum concuerda y agrega que “en la Argentina, la suba tiene que ver con los mercados relacionados al petróleo que vienen con un viento de cola externo y a los bancos que crecieron un montón por la tenencia de títulos públicos que también subieron, más un efecto contagio proveniente de afuera”.
Esto puede verse en el desempeño que tuvieron las principales acciones que componen el Merval en lo que va del año. Así, los dos papeles que mejores rendimientos mostraron desde enero hasta fin de mayo fueron Petrobras (96,67%) y Tenaris (50,28%), ambas vinculadas con la escalada que viene teniendo el precio del crudo.
Por otra parte, los bancos también mostraron importantes alzas en el mismo período impulsados por la recuperación de los bonos soberanos argentinos que tienen en sus carteras. Así, la suba la encabezó Banco Macro (48,75%), seguida por BBVA Banco Francés (41,58%), Grupo Financiero Galicia (34,52%) y Banco Patagonia (27,56%).

Rendimiento de las acciones del Merval en 2009
Fuente: Mercado


El futuro
La pregunta que se hacen los inversores es hasta cuánto va a durar esta fiesta en los mercados. En lo que respecta al país, los especialistas se juegan a hacer pronósticos hasta el 28 de junio, pero son pocos los que se atreven a predecir lo que pueda llegar a pasar luego de las elecciones. La mayoría señala que la tendencia actual puede continuar durante este mes, especialmente, si ocurre algo similar en Nueva York.
“Si el escenario internacional no es malo, se puede sostener la suba de la Bolsa local hasta las elecciones aunque se va a ralentizar todo porque la gente suele tomar una posición un poquito más cauta ante estos eventos, se retrae un poco”, afirma Elbaum. La gran duda es qué pasará después del 28 de junio.
“Es difícil predecir a qué niveles llegará el Merval a fin de año por todas las cosas que pueden ocurrir. Habrá qué ver qué es lo que pasa con la situación política del país ya que el resultado está descontado: Kirchner va a perder la mayoría en el Congreso – señala el analista de Rava -. Por la situación, el Merval se va a amesetar un poco y, posiblemente, se separe de la tendencia alcista que viene desde afuera y hasta puede que caiga un poco”.
En cambio, cuando se habla del mercado internacional el panorama parece estar un poco más claro, a pesar de la falta de indicios concretos de que economía estadounidense se esté recuperando.
“Esta tendencia puede continuar en lo que resta del año, aunque habrá que esperar a ver cómo salen los resultados de las empresas para saber si el impulso va a ser aún mayor”, afirma Fernández.
Por su parte, Elbaum destaca que “se están esperando nuevas pruebas de que la economía realmente se está recuperando. Si los datos siguen mejorando, posiblemente haya subas, sino no, y pueden volver a bajar”.
Más allá de esto, las bolsas siguen eufóricas casi sin importarle la bancarrota de General Motors y Chrysler o que el desempleo amenaza con llegar a niveles del 11%, algo que puede resultar riesgoso para los inversores.
“Los mercados están festejando que salieron de la crisis de una forma distinta que en los años ’30. Están festejando que hicieron algo y eso les viene muy bien – destaca Neffa -. Los mercados son muy vivos: cuando hay más dinero, se puede alimentar otra burbuja. Con tasa cero, ¿esto no puede genera una? En algún lugar, está habiendo una burbuja”.
Epstein concuerda y concluye: “Más que fiesta los mercados están intentando recuperarse de la resaca de la fiesta anterior. Generalmente, cuando hay una crisis tan grande, tienden a matar un poco las ganas de estar de fiesta”.

Argentina: ¿Otra vez una crisis como en 2001?

Los fantasmas de la crisis de 2001 sobrevuelan las mentes de los argentinos cada vez que se profundiza la crisis en el mundo y, especialmente, en el país. Siete años después de la caída del presidente Fernando de la Rúa, la economía local está de nuevo en problemas.
Aunque hay muchas diferencias entre aquella situación y la actual, el ex-presidente Néstor Kirchner (2003-2007) se encargó de reavivar recientemente el temor de volver a caer en el abismo si el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, pierde las elecciones legislativas el 28 de junio.
“Le quiero decir a todos los argentinos que nos escuchen, que tengan en claro que si no hubiera memoria y no tuviéramos la mayoría en el Congreso, la Argentina volvería a caer en el vacío y en la crisis de 2001”, advirtió durante la campaña con la que busca ser elegido diputado por la provincia de Buenos Aires.
Su amenaza cayó como un balde de agua fría en todos los sectores del país, incluso entre los partidarios del gobierno, porque la situación política y económica actual son totalmente diferentes de las de aquella época.
En el peor de los casos, lo que puede ocurrir el 28 de junio es que el oficialismo pierda la mayoría en el Congreso y la presidenta tenga que negociar con la oposición para poder aprobar sus leyes en el Parlamento.
Las últimas encuestas muestran a Kirchner ganando por sólo tres puntos de diferencia. Pero en otros distritos importantes, el gobierno está perdiendo por más de veinte. Así que probablemente, se quede sin el control de ambas Cámaras.
A la incertidumbre política se le suma el contagio de la crisis mundial y los problemas locales que afectan a la economía argentina. Así, la tasa de crecimiento del PBI pasó de un promedio del 7% en los últimos cinco años a un 1%, estimado para 2009 por el Banco Central.
Esto llevó a una caída de la confianza del consumidor que se vio plasmada en el aumento de los 17,5% en la cantidad de depósitos privados en dólares en el primer cuatrimestre, un refugio que suele utilizarse en el país cuando el futuro se torna incierto.
Más allá de esto, algunos se preguntan si esta crisis tiene algo de similar con la de 2001, como amenaza el ex-presidente, aunque la mayoría piensa que no.

Dos casos distintos
Ambas crisis tienen más diferencias que similitudes. La más importante es que la Argentina contaba, hace siete años, con una paridad uno a uno entre el peso y el dólar, por lo que tuvo que devaluar un 140% para estabilizar la situación en el país.
En la actualidad, el Banco Central controla la cotización de dólar mediante la compra o venta de divisas y ha dejado caer lentamente el peso un 15% en los últimos doce meses. También, dispone de las reservas suficientes para apoyar la moneda local, algo que no ocurría en 2001.
“El tipo de cambio tiene sus pequeños movimientos y no está encorsetado como en 2001. Si hay una oleada de desconfianza y una salida fuerte de capitales, se puede disparar el dólar, pero no al ritmo de la salida de la convertibilidad. No veo condiciones para eso”, afirma el ex-viceministro de Economía (2002), Jorge Todesca.
Por otra parte, el sistema bancario es más fuerte que hace siete años. En ese momento, la mayoría de los créditos y depósitos eran dólares, por lo que después de la devaluación todos pedían que se los devolvieran en la misma moneda, algo imposible. Los bancos hicieron lo propio con sus deudores, lo que provocó una alta tasa de incobrabilidad.
Ahora, la mayoría de los depósitos son en moneda local, algo que también ocurre con los préstamos. Por lo tanto, el impacto de una devaluación podría influir menos en la morosidad que en 2001.
“Tenemos un sistema financiero en pesos y no hay razones para una corrida bancaria. Si la hubiera, el Banco Central está en condiciones de soportarlo. Esto fue un elemento central en 2001 porque la gente retiraba dólares y los depósitos eran contra las reservas, así se perdieron 25% de los depósitos y el 40% de las reservas”, sostiene Todesca.

Crisis real
Más allá de estas diferencias, el temor de la población a volver al caos de 2001 sigue latente cada vez que se habla de crisis en el país, algo que el ex-presidente Kirchner busca capitalizar cuando lanza sus advertencias apocalípticas en los discursos de campaña.
Sin embargo, la situación y la percepción de la gente sobre la economía local dista mucho de la que había hace siete años cuando todos corrían a los bancos a sacar sus ahorros para convertirlos en dólares, y nadie sabía qué podía ocurrir al día siguiente. Por ese entonces, la anarquía política, económica y financiera rondaban la Argentina y decenas de miles de personas huían al exterior en busca de un horizonte mejor, entre ellos hacia Israel.
“La crisis de 2001 la sentí más fuerte porque estaba con la plata justa todo el tiempo y, a veces, ni siquiera me alcanzaba para vivir. Ahora, tengo dinero en el banco, no mucho, pero no me siento tan apretada”, afirma Valeria Behrend, quien administra el hostel Residencial Uno, en las cercanías de las Cataratas del Iguazú.
Algo similar le ocurre a Romina Tomeo, una empleada del instituto médico Halitus, en Buenos Aires. “En la crisis de 2001, tenía miedo, no sabía dónde estaba parada, porque no había un norte. Esta crisis la siento más relajada, si bien tampoco hay un norte, ya estamos acostumbrados”.
Sus percepciones coinciden con lo que están viviendo actualmente los comercios y la industria en el país y contrasta con lo que les tocó atravesar luego de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa.
“En 2001, vivimos una debacle, fue un desastre, no se vendía nada. Hoy vendo menos que el año pasado pero más que en 2007. Si tengo que llamar crisis a lo de 2001, hoy no estamos en crisis”, afirma Mariano Merbaum, director de La Parfumerie, una de las mayores cadenas de perfumerías del país.
Más allá de esto, la desaceleración en la economía ha empezado a sentirse con fuerza desde octubre de 2008, fruto de la crisis interna y externa, a pesar de lo que dicen los indicadores estatales, manipulados por el gobierno. Según los datos oficiales, la actividad creció un 2,3% mientras que las consultoras privadas afirman que cayó un 3,3%, en el primer trimestre.
Uno de los sectores más afectados es el consumo. Así, las ventas minoristas se desplomaron un 13,3% en abril frente al mismo mes del año pasado, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), algo que viene ocurriendo en forma continua desde marzo de 2008.
Algo similar mostró la confianza de los consumidores que está en su mínimo desde marzo de 2003, fruto de la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir con la economía y el gobierno si éste llega a perder las elecciones el 28 de junio.
“Trato de no comprar tonterías, como antes del comienzo de la crisis. Aprovecho más las ofertas y tengo más cuidado con el dinero debido a la situación económica del país y la percepción de los problemas que puedan venir en el corto plazo por la crisis política”, dice Guillermo Fink Almirall, gerente de Verizon Business en Buenos Aires.
Tomeo concuerda. “Tuve que achicar lo que compro en el supermercado, reduje a cero las salidas, no tomo más taxis. La plata la uso para pagar los servicios y el supermercado”, sostiene.
Esta caída en el consumo se ve reflejada en las vidrieras de los comercios que han recurrido a todo tipo de ofertas para tentar a la gente a comprar. Sin embargo, pocos lo han logrado.
“Estoy vendiendo un 7% menos que el año pasado. La gente está con mucha incertidumbre, trata de gastar lo justo y necesario, está muy pendiente de las promociones. Con descuentos más violentos, el consumo aparece, porque aprovechan para abastecerse de todo lo que necesitan”, afirma Merbaum.
Algo similar ocurre en el rubro textil. Rodolfo Rosenberg, director de la cadena de indumentaria Desigual con nueve locales y fábrica propia, es pesimista con lo que pueda ocurrir en el futuro cercano y afirma que en los próximos meses van a cerrar más locales del rubro.
“La gente mira mucho qué comprar en este momento, busca más precio, viene mira, se da la vuelta y vuelve, o no. Las ventas van a seguir cayendo por lo que puede llegar a ocurrir en el país después de las elecciones”, detalla.
Lo cierto es que, a pesar de todos los males que aquejan a la Argentina, tanto políticos como económicos, ninguno se acerca a los que debió afrontar el país en 2001. Sin embargo, las huellas de aquella crisis aún persisten en la memoria de la gente que ante cada noticia negativa sale corriendo a cambiar sus pesos por dólares para cubrirse de lo que pueda ocurrir en el futuro y, por si acaso, los guarda debajo del colchón.