jueves, 28 de agosto de 2008

Energía atómica: Una opción para remplazar al petróleo

El precio del barril de petróleo ya superó los 145 dólares y si bien ha bajado en las últimas semanas, la amenaza de que vuelva a retomar su crecimiento sigue. Algunos analistas, incluso, estiman que podría alcanzar los 200 dólares para fin de año debido a las tensiones que existen en el Medio Oriente.
A esto hay que sumarle que la producción de crudo se encuentra cartelizada con lo que las variaciones que sufre su cotización se encuentran supeditadas, especialmente, a los intereses de unos pocos estados, más que a las reglas tradicionales de la oferta y la demanda
Desde la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en 1960, las alzas y bajas de su precio estuvieron más vinculadas a razones políticas que a su escasez o abundancia a escala global. Por eso, lo que se vive en la actualidad, no debe resultar sorprendente si se tiene en cuenta la tensión que existe entre los Estados Unidos y los países de Medio Oriente.
De cualquier forma, también habría que sumarle a este panorama el aumento de la demanda proveniente de China y de la India. El crecimiento de sus economías y la inclusión de cada vez más sectores de su población en la sociedad de consumo y en el uso de automóviles también han ayudado a que el consumo de crudo se haya mantenido en el último tiempo en niveles récord.
Más allá de que siga creciendo el valor, hay otra realidad que es innegable, el petróleo es un bien escaso y en un futuro cercano dejará de existir en la Tierra por lo que habrá que conseguir otra materia prima que lo reemplace.
Todos estos factores han comenzado a preocupar no sólo a las grandes potencias sino también a los centros financieros globales, en especial a Wall Street. De esta forma, el mundo entero se ha lanzado en la búsqueda de opciones de generación de energía para poder abastecerse y evitar una crisis que paralice la actividad industrial, especialmente, en los países desarrollados.
A su vez, esto ha llevado a que empezaran a surgir cada vez más instrumentos que le permiten a los inversores diversificar sus carteras e incluir nuevas fuentes de energía alternativas en las que colocar el dinero y, de esta forma, lograr contrarrestar los efectos que puede tener una crisis con el petróleo.

Una opción viable
La energía atómica es una de las fuentes alternativas de generación de electricidad más antiguas y desarrolladas en todo el mundo. Su importancia es de tal magnitud que, en la actualidad, produce el 16% del total que se consume a escala global y el 34% de lo utilizado en la Unión Europea.
Según la World Nuclear Association (WNA), existen en construcción 34 centrales en once países, a las que hay que sumarle las 90 que están en etapa de proyectos y las 200 que planean construirse en el mediano plazo.
Sin embargo, este crecimiento cuenta con algunos obstáculos que aún resultan difíciles de superar. Por un lado, se encuentra el problema de la seguridad ya que estos reactores requieren de medidas de control muy exigentes y constantes que provocan grandes gastos a las empresas.
Este es un factor esencial ya que cada vez que se produce un accidente, como fue el caso de Chernobyl, Ucrania, en agosto de 1986, esta industria se paraliza y comienzan a alzarse, nuevamente, las voces que se oponen a su desarrollo.
El segundo inconveniente es el político. La instalación de un reactor atómico puede tener dos usos: uno civil y otro militar. Por esta razón, los Estados Unidos intentan evitar su proliferación alrededor del mundo, especialmente en los países menos desarrollados que podrían utilizarlas para crear un arsenal de armas de destrucción masiva.
Dos ejemplos bien actuales son las crisis que se desataron en los últimos tiempos entre Washington y Corea del Norte e Irán por la construcción de sus reactores y el avance de sus programas nucleares que podrían derivar en la fabricación de bombas atómicas.
Finalmente, un tercer factor es el uranio que, al igual que el petróleo, es un material escaso en el mundo, con un alto costo de extracción, aunque no se encuentra cartelizado como el crudo, por lo que su precio se rige más por las reglas del mercado de oferta y demanda que por una cuestión política.
En la actualidad, la cotización del contrato a futuro con entrega en noviembre de 2008 se encuentra en los 70 dólares por libra en la New York Mercantile Exchange (NYMEX), lo que implica un crecimiento de su precio cercano al 520% en el último lustro.
Sin embargo, el año pasado perdió más de la mitad de su valor ya que había alcanzado un precio récord cercano a los 140 dólares. De cualquier forma, la tendencia del mercado parece haberse revertido nuevamente ya que el contrato a futuro con vencimiento en diciembre de 2009 se negocia en 78 dólares, lo que implica que podría seguir creciendo en los próximos años.

Una cartera atómica
Para cualquier inversor minorista resulta engorroso poder colocar su dinero directamente en los contratos a futuro del uranio, al igual que ocurre con los demás commodities. Lamentablemente, aún no existe ningún Exchange Traded Fund (ETF) que siga su comportamiento. Pero hay otras alternativas.
En los últimos tiempos han aparecido diversas formas de invertir en energía nuclear, sin tener que hacerlo directamente en la materia prima que la produce. La primera opción, y la más diversificada, es hacerlo a través de alguno de los ETF que cuentan en su cartera con acciones de empresas vinculadas a los distintos sectores de esta industria.
Para quienes prefieren tomar sus propias decisiones también existe la alternativa de adquirir, en forma directa, los papeles de las compañías que se dedican a este rubro. De esta forma, es posible optar entre las firmas que se focalizan en la extracción de uranio propiamente dicho, las que se dedican a la construcción de centrales atómicas, las que cuentan con sus propios reactores para la producción de energía eléctrica, y quienes almacenan el uranio, entre otras.
Para los que buscan abarcar esta industria con una mayor amplitud y tener una herramienta más diversificada, hay dos formas prácticas en el mercado. Por un lado, se encuentra el PowerShares Global Nuclear Energy Portfolio (PKN) que intenta emular el desempeño del índice World Nuclear Association.
Así, incluye entre las principales empresas de su portafolio a Areva, British Energy, ON AG, Electricite de France, Emerson Electric, Exelon Corporation, JGC Corporationn, Parker Hannifin, Thermo Fisher Scient y Toshiba Corporation, entre otros.
De esta forma, logra diversificar su cartera en diferentes sectores vinculados con la energía atómica ya que cuenta con 64 compañías diseminadas por todo el mundo. Por eso, incluye un 25% de generación eléctrica, 25% en tecnología, equipamiento y servicios, 20% en combustible nuclear, 15% en vendedoras de reactores y 15% en constructoras.
El PKN es el producto más nuevo dentro de este sector ya que fue lanzado al mercado el 4 de abril de 2008. De esta forma, tuvo una caída del 8,80% en los cuatro meses que lleva cotizando, mientras que el índice S&P 500 cayó un 6,82 % en el mismo período.
Otra opción es el Market Vectors Nuclear Energy (NLR). Este ETF cuenta con mayor trayectoria en el mundo de la energía atómica y busca emular los movimientos del índice DAXglobal Nuclear.
Así, incluye entre las principales compañías de su cartera a British Energy, Cameco Corporation, Constellation Energy, Electricite de France, Exelon Corporation, Ishikawajima-Harima Heavy Industries, JGC Corporation, Kajima, Mitsubishi Heavy Industries, Uranium One Inc, entre otras.
Para esto, cuenta en su portafolio con un 42,2% en minas de uranio, el 25,6% en plantas de infraestructura, un 24% en generación eléctrica, el 4,6% en almacenamiento, un 2,3% en enriquecimiento de uranio y el 1,3% en transporte de combustible nuclear. De esta forma, el NLR cayó 24.72% en los últimos doce meses, mientras que el índice S&P 500 perdió un 8,80% en el mismo período.
Más allá de esta caída que puede tener que ver más con las vicisitudes actuales del mercado que con el sector en sí, este tipo de inversiones tienen que ser pensadas para el largo plazo y como una alternativa para cuando el mundo opte por dejar de lado el petróleo como fuente de energía.

La industria atómica
Para los que prefieren elegir las acciones por su cuenta existen diversas opciones vinculadas con la energía atómica. Por un lado, se están algunas compañías como Excelon Corp. (EXC) que se dedica a la generación, transmisión, distribución y venta de electricidad. Su rendimiento fue del 11,52% en el último año, mientras que el S&P500 cayó un 8,80%, en el mismo período.
Otra alternativa posible es la empresa Entergy Corporation (ETR) que se focaliza en la producción y distribución de energía y cuenta con centrales atómicas en el norte de los Estados Unidos con las que provee al mercado mayorista de la región. En los últimos doce meses, sus acciones crecieron el 7,02%.
Una tercera opción es Dominion Resources (D) que se dedica a la generación y provisión de electricidad y gas y tiene usinas que funcionan con carbón, gas, petróleo, energía nuclear y otras fuentes renovables en los Estados Unidos. Sus acciones subieron un 6,74% en el último año.
Dentro del sector de la minería, existen varias opciones como por ejemplo la compañía Cameco Corporation (CCJ). Esta firma canadiense es la mayor productora de uranio del mundo, con yacimientos que cuentan con reservas probables de hasta 389 millones de libras. Más allá de esto, sus papeles cayeron un 19,39% en los últimos doce meses.


Rendimiento (%) de inversiones en energía atómica
Fuente: Mercado

Cómo invertir
Tanto para quienes están interesados en comprar los ETF como para quienes prefieren armarse su propia cartera adquiriendo directamente las acciones, la forma de hacerlo desde Buenos Aires es la misma: a través de un agente de Bolsa autorizado para operar en los Estados Unido.
Si bien cada vez son más que realizan esta clase de negocios, no todos cuentan con esta oferta dentro de su paquete de servicios. Las que suelen brindarlo son las casas más grandes. Por eso, es importante consultar todas las opciones antes de abrir una cuenta.
Este sistema consiste en comprar las acciones (cualquiera en la Bolsa de Comercio de Nueva York o en el Nasdaq) en dólares a nombre del inversor y mantenerlas en custodia en los Estados Unidos.
Para poder hacer esto, el interesado debe abrir una cuenta en pesos con el agente que elija y tener, al menos, diez mil pesos depositados. En realidad, esta cifra puede ser menor, pero los operadores sugieren este mínimo debido a los gastos que genera la operación.
Si bien la inversión real se lleva a cabo en moneda nacional, los valores que se adquieren están dólares. Esto se debe a una normativa de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que a las casas de Bolsa a operar sólo en pesos en la Argentina.
La liquidez a hora de la venta dependerá del movimiento que tengan tanto las acciones como los ETF que elija, algo que, tratándose de las mencionadas en esta nota no debe considerarse un tema de preocupación.
Otro punto que hay que tener en cuenta, es que cada compra tiene un costo del uno por ciento del monto del negocio, pero carece de gastos de custodia, aunque tiene un cargo de mantenimiento que varía entre los seis y ocho pesos mensuales, según el operador.
Cabe resaltar que los valores depositados en la cuenta se rigen bajo la legislación de la Argentina, pero lo que ocurra con las acciones adquiridas está bajo la normativa de los Estados Unidos.

domingo, 24 de agosto de 2008

La construcción comienza a desacelerarse

La actividad de la construcción ha comenzado a mostrar el impacto de la crisis entre el Gobierno y el campo por lo que ya se encendieron las alarmas en el sector. No es para menos, las caídas que se produjeron en mayo y junio preocupan a los empresarios y economistas sobre lo que pueda ocurrir en lo que resta del año.
No es para menos. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró una baja del 6,6% en junio frente al mismo mes de 2007, lo que representa el mayor descenso interanual desde 2002.

Desempeño de la construcción 2003-2008
Fuente: Indec

Estos datos “traen consigo las mismas huellas del impacto del recrudecimiento del conflicto agropecuario”, señala la consultora MVAS Macroeconomía en un informe. Desde Ecolatina, concuerdan con este análisis.
“La incertidumbre y el deterioro en el clima de negocios generado a partir de la crisis entre el campo y el Gobierno ha acortado sensiblemente el horizonte de previsibilidad por lo que los inversores se muestran cada vez más reacios a hundir capital en actividades que requieren al menos 24 meses para su maduración”, afirma en un reporte.
Esto puede verse en la encuesta realizada por el INDEC entre empresarios del sector. Así, el 44,5% de los que se dedican a las obras públicas espera que la actividad no cambie en el próximo trimestre; mientras que un 44,4% dice que se producirá una baja y el 11,1% que aumentará.
Algo similar ocurre entre las desarrolladoras de emprendimientos privados ya que el 57,6% estima que el ritmo se mantendrá igual; el 30,3% que disminuirá y el 12,1% que se incrementará.
Este pesimismo tiene su fundamento. En junio, todos los tipos de obras sufrieron caídas en términos interanuales. Así, las viales se redujeron el 18% frente al mismo mes de 2007; las de infraestructura un 10,8%; las de edificios para diferentes usos un 7,28% y las de viviendas un 4,48%.

Comparación del crecimiento acumulado por sectores (2006-2008)
Fuente: Indec

“En junio, se vieron afectadas todas las obras, por el conflicto con el campo y la inestabilidad ya que las decisiones de inversión son todas de largo plazo”, afirma Mariano Lamothe, economista jefe de la consultora Abeceb.com.
Esto se notó en el sector de obras públicas que fue donde se dio la mayor contracción. “Durante el primer semestre, cayeron las transferencias a las provincias que suelen utilizarse para obras públicas. Esas fueron variables de ajuste del gasto para estabilizar el déficit de cuenta corriente”, afirma Mario Sotuyo, economista de la consultora Economía & Regiones.
En tanto, el empresario Munir Madcur, ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, señala que se está “entrando en una meseta por cuestiones presupuestarias. Muchas obras están estancadas por el atraso en los pagos. El Gobierno está suspendiendo las transferencias a las provincias y esto hace que no hayan más obras o que algunas se hayan parado”.
Los especialistas son bastante pesimistas sobre lo que pueda ocurrir con este sector ya que lo ven como la variable de ajuste que puede llegar a utilizar el Gobierno si comienzan a aparecer nuevos problemas con las cuentas públicas.
“No hay demasiado margen para que se fortalezca el gasto en obras públicas cuando se analizan los niveles de compromiso de deuda que tiene el Gobierno. Cuando se trate de reducir gastos, va a ser la primera variable de ajuste ya que no tocarán ni los salarios ni las jubilaciones”, afirma Lamothe.
Sin embargo, este sector no es el que más influye cuando se calcula la actividad de la construcción. El más importante es el vinculado con edificios para viviendas y oficinas. Allí, las perspectivas son un poco más alentadoras para lo que resta del año aunque las previsiones para 2009 son pesimistas.
No es para menos, la cantidad de metros que fueron habilitados para obras en 42 municipios del país cayó un 12% en junio frente al mismo mes de 2007 y en Buenos Aires se redujeron el 28% en el primer semestre.

Permisos de obra en la ciudad de Buenos Aires 2003-2008
Fuente: GCBA

“En la calle, esto se va a sentir el año que viene, especialmente, en el sector residencial. En el segundo semestre, el ritmo se va a mantener porque hay acumuladas obras de los últimos dos años”, afirma José Rozados, presidente de la consultora Reporte Inmobiliario.
Otro punto que está impactando en el crecimiento del sector es el incremento de los costos de los materiales y la mano de obra. Eso ha provocado que muchos desarrolladores dejen de lado proyectos que tienen en carpeta hasta que el panorama esté un poco más claro.
“La caída en el crecimiento de la construcción residencial se debe a la incertidumbre que hay sobre los costos. Los empresarios no saben cuál va a ser el valor final de la obra. Eso genera preocupación y que algunos se retraigan, esperen a que mejore la cosa y opten por no comenzar nuevos emprendimientos”, señala Rozados.
Según el Índice del Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires del INDEC, el crecimiento de los precios fue del 17,5% en julio frente al mismo mes de 2007, impulsado por los materiales y la mano de obra.
“No veo que vayan a bajar los costos de la construcción. Hay materiales que subieron el 30%, como los derivados del petróleo y el acero, y el de la mano de obra que aumentó el 20%”, señala Madcur.

Costo de la onstrucción acumulado 2003-2008
Fuente: Indec

Sin embargo, los especialistas señalan que el nivel de actividad cerrará el año en valores similares a los de 2007 ya que la caída habría llegado a su piso. Por eso, en los próximos meses debería verse una mejora aunque sin alcanzar el ritmo del primer cuatrimestre de 2008.
“Se llegó a un piso en lo que respecta a la caída pero el rebote no va a ser grande. Si el índice de julio da por encima del de junio, pero por debajo del de mayo, el crecimiento del año será del 3%. Ahora, si lo hace en el nivel promedio del semestre, la suba alcanzará el 6%”, afirma Sotuyo. Esto estaría por debajo del 6,5% registrado en 2007.
Por su parte, Ecolatina estima que la suba rondará el 6%, mientras que para MVAS Macroeconomía “sin el refuerzo de la iniciativa pública el sector de la construcción parecería encaminarse a una expansión entre los 4 y los 5 puntos”.
Finalmente, Lamothe señala que “si llega a haber algún problema de desempeño del sector de la vivienda, el crecimiento podría ser del 4%. Si no, va a estar entre el 8% y el 9%”.

jueves, 14 de agosto de 2008

Los grandes ganadores del negocio del campo

La lucha entre el campo y el Gobierno no es porque sí. El aumento de los precios de los granos ha provocado ingresos únicos en el sector y todos quieren aprovechar el momento para quedarse con una parte de esas ganancias.
Así, los commodities son noticia cada día por las subas que han tenido sus cotizaciones en los últimos tiempos. Sin embargo, desde hace ya un mes los precios comenzaron a bajar.
Esto puede verse en los niveles alcazados por la soja, el maíz y el trigo que perdieron el 3,32%, 15,98% y 13,76%, respectivamente, en los últimos treinta días. Si bien se ha hablado de que su alza se debe a una cuestión especulativa, los especialistas descartan que se trate de una maniobra de este estilo y señalan que tiene más que ver con la demanda mundial.
De cualquier forma, si se analizan los distintos productos podrá notarse que la soja se transformó en la gran estrella del sector del último año, ya que el contrato a futuro con vencimiento en agosto de 2008 subió el 31,02% en el Mercado a Término de Buenos Aires (MATBA), donde se negocian estas materias primas.
En segundo lugar, se ubicó el maíz cuyo contrato a agosto de 2008 ganó un 19,33%, en Buenos Aires, en los últimos doce meses. Finalmente, el futuro del trigo con vencimiento en setiembre de 2008 creció un 10,15%, a igual período de tiempo.

Rendimiento (%) de la soja, trigo y maíz en el último año
Fuente: MATBA

A pesar de esto, los estancieros no fueron los únicos que se beneficiaron con este alza. Las grandes corporaciones locales y extranjeras también se llevaron una buena tajada de esta torta por la que todos están dispuestos a pelear.
Sin embargo, la caída de los últimos tiempos de las cotizaciones de los granos y la crisis en la Argentina ha llevado a que muchas de ellas hayan comenzado a mostrar ganancias menores a las de los trimestres anteriores, lo que no implica que hayan tenido pérdidas.

Los ganadores cerrados
Dentro del mundo de las empresas cerradas, las que cuentan con un núcleo de accionistas que son los controlantes de la firma, se encuentran dos de las compañías más importante del sector agrícola a escala global: Cargill y Louis Dreyfus Group. Sin embargo, resulta imposible poder invertir en ellas.
Cargill es el mayor jugador en los mercados mundiales de comercio de granos y procesamiento de aceites y la operadora más importante de alimentos. En la Argentina, controla el 25% de las ventas al exterior de maíz, trigo y soja que realiza el país, lo que la convierte en una firma de vital importancia para el sector.
Así, sus ganancias se incrementaron un 86% a 1030 millones de dólares en su tercer trimeste fiscal, finalizado el 29 de febrero, frente a los 553 millones del mismo período de 2007.
Otra de las grandes beneficiadas fue la francesa Louis Dreyfus Group. Esta firma está dedicada al procesamiento y comercialización de diversos commodities agrícolas alrededor del mundo y cuenta con el 15% del mercado de granos y aceites a escala global.
En la Argentina, se especializa en la comercialización de estos productos y en la molienda de semillas oleaginosas para la elaboración de aceites crudos y harinas, y es una de los procesadoras y exportadoras de soja más importantes del país. Así, logró un volumen de negocios que supera los 20 mil millones de dólares anuales.

Los ganadores abiertos
Las empresas públicas del sector, las que cotizan en Bolsa, también pudieron disfrutar de los beneficios que dejó el sector en estos últimos tiempos. Así, una de las que mejores resultados alcanzó fue Bunge Ltd. (BG).
Esta compañía que es símbolo del poder del campo en la Argentina comercializa cerca de 30 millones de toneladas de soja, maís, trigo y otros granos por año. A su vez, cuenta con el 20% del mercado de oleaginosas y aceites del mundo y es el mayor exportador de soja de local y de Brasil y el procesador de este producto más grande del hemisferio occidental.
Así, sus ganancias se cuadruplicaran a 751 millones de dólares en el segundo trimestre, finalizado el 30 de junio, frente a los 168 millones conseguidos en el mismo período de 2007. Gracias a esto, sus acciones crecieron el 10,49% en los últimos doce meses en los Estados Unidos.
Otra de las firmas vinculadas al alza de estos commodities es Archer Daniels Midland Company (ADM), la segunda mayor comercializadora de productos agrícolas del mundo, detrás de Cargill.
En la Argentina, está dedicada la exportación de maíz, trigo y soja y ha logrado desplazar a Bunge Ltd. del segundo puesto entre las mayores vendedoras locales al exterior. Sin embargo, aún no posee ni plantas de procesamiento ni terminales portuarias en el país.
A pesar de esto, sus ganancias cayeron un 61% a 372 millones en su cuarto trimestre finalizado el 30 de junio frente a los 955 millones obtenidos en el mismo período de 2007. Esta mala performance se vio reflejada en la cotización de sus acciones que perdieron el 18,96% en los últimos doce meses.

Oportunidades en la Argentina
En el país, también existen distinas compañías que se vieron beneficiadas por el alza de los precios de los commodities vinculados al agro. El caso más notorio es el de Molinos Juan Semino (SEMI) que es el único productor de almidón y gluten de trigo que hay en toda Sudamérica. A su vez, exporta granos y sus derivados a Brasil, Chile, los Estados Unidos, Bolivia, Uruguay.
De esta forma, sus ganancias se incrementaron el 257% a 7,5 millones de pesos en los nueve meses, finalizados el 29 de febrero, frente a los 2,1 millones obtenidas en el mismo período de 2007. Así, sus acciones crecieron el 114,95% en el último año.
En el mismo rubro, se encuentra Molinos Río de la Plata (MOLI) que fabrica, comercializa y distribuye de productos alimenticios de consumo masivo que van desde aceites comestibles, alimentos congelados hasta pastas, pan rallado, harinas y yerba mate. A su vez, es la mayor exportadora de aceite de girasol refinado y embotellado a nivel mundial.
Así, sus ganancias crecieron el 80,18% a 174,59 millones de pesos en el segundo trimestre frente a los 96,9 millones de pesos de igual período de 2007. Sin embargo, sus acciones perdieron un 13,59% en los últimos doce meses.
Finalmente, se encuentra Cresud (CRES), la unidad del grupo IRSA que está decida tanto a la plantación de trigo, maís, soja y girasol como a la cría de ganado y la producción de leche. A su vez, compra, vende, alquila y explota campos.
Sin embargo, sus ganancias cayeron el 24,8% a 27,6 millones de pesos en los nueve meses finalizados el 31 de marzo frente a los 36,7 millones del mismo período de 2007. De esta forma, sus acciones perdieron el 40,80% en el último año.

Rendimiento (%) de las compañías del sector en 12 meses
Fuente: Mercado