La crisis en los Estados Unidos tocó fondo y su económica ha comenzado lentamente a recuperarse. Si bien esta afirmación carece de datos concretos que prueben su veracidad, al menos, ese el sentimiento que está impulsando a los mercados financieros a subir en forma meteórica desde marzo.
Lo que ocurre es que las Bolsas de todo el planeta están viendo la tan esperada luz en el fondo del túnel y eso desató una euforia que ha sorprendido a los inversores ya que los indicadores macroeconómicos aún muestran que la situación es delicada, aunque las perspectivas son mucho más optimistas. “Hemos estado viendo que hay una pequeña luz al final del túnel. Es tenue pero se está tornando más brillante y, por eso, los precios de las acciones han llegado hasta aquí tan rápido”, afirma Christopher Hyzy, gerente de inversiones del Bank of America.
Esto desató una fiesta que parece no tener fin, en la que se celebra que lo peor de la crisis ya pasó y que en los próximos meses podrían a verse los primeros síntomas de recuperación. “Los mercados siguen eufóricos por que los datos de la economía son menos malos de lo que se esperaba. Eso ha llevado al S&P 500 y al Dow Jones crecer desde hace tres meses, a pesar de que la crisis continúa en los EE.UU.”, destaca Eduardo Fernández, analista de Rava Sociedad de Bolsa.
En tanto, Gustavo Neffa, profesor del MBA de la Universidad de Buenos Aires, resalta que “los mercados están festejando que salieron de la crisis de una forma distinta que en los años ’30”, mientras que Javier Epstein, director de JPE Capital Management, señala que “más que fiesta, los mercados están intentando recuperarse de la resaca de la anterior. Generalmente, cuando hay una crisis tan grande, tienden a matar un poco las ganas de estar de fiesta”.
No es para menos, Wall Street detuvo las caídas que venían arrastrando desde octubre de 2007 y empezó a crecer en forma desenfrenada. Así, el índice Dow Jones, subió un 32,60% y el S&P 500 un 38,16%, desde que tocaron su mínimo en marzo.
“Todo esto es un rally basado en las expectativas. No podés convalidar esta suba por algún indicador que no sea un dato de confianza que haya dado bien, porque las cifras reales son malas”, sostiene Neffa.
Fuente: Mercado
Los datos que han incentivando a los mercados están vinculados a las expectativas de los estadounidenses sobre la economía. Así, en mayo, el sentimiento del consumidor aumentó a su nivel más alto desde septiembre de 2008 y la confianza del consumidor alcanzó su mayor registro de los últimos ocho meses.
Sin embargo, los analistas se preguntan hasta cuánto va a durar esta fiesta ante la ausencia de indicios concretos de que el PBI se esté recuperando. “Esta tendencia puede continuar en lo que resta del año, aunque habrá que ver cómo salen los resultados de las empresas para saber si el impulso va a ser aún mayor”, afirma Fernández.
En tanto, Marcelo Elbaum, director de Convexity Asset Management, destaca que “se están esperando nuevas pruebas de que la economía realmente se está recuperando. Si los datos siguen mejorando, posiblemente haya subas, y si no pueden volver a bajar”.
Leo Grohowski, gerente de inversiones del Bank of New Mellon Wealth Management es más pesimista. “Esperar que esto continúe moviéndose hacia adelante y hacia arriba sería irrealista. Sería saludable para el mercado tomarse un respiro y permitir que algunos de los fundamentals se pongan al día”, resalta.
Hayes Miller de Baring Asset Management concuerda y agrega que “las estimaciones sugieren que las acciones no tienen mucho más para correr porque están bastante valuadas. El crecimiento de las ganancias para 2009 y 2010 no puede sostener los precios mucho más arriba de lo que están actualmente”.
La economía real
Más allá de la euforia que viven los mercados, el estado de la economía de los EE.UU. es preocupante ya que el consumo, su principal motor, está virtualmente parado y el desempleo se sigue incrementando.
Según una encuesta de la agencia Bloomberg entre especialistas, el PBI caerá un 2,8% este año. El último dato conocido muestra que se derrumbó un 5,7% en el primer trimestre, algo mejor que el 6,3% registrado en el período anterior.
“Las cosas están muy feas hoy por hoy. Los EE.UU. van a caer fuerte en 2009 como no lo hizo en muchos años”, sostiene Neffa. En ese sentido, Nöel Duguet, presidente de Aravis Capital Advisers, afirma que “la economía parece aún estar contrayéndose, pero no muy lejos de su piso. Tal vez, ya lo está”.
José Coutiño, director para América Latina de Moody's Economy.com concuerda y agrega que “las señales aún son muy débiles e incluso mixtas, para ser tomadas como una recuperación genuina. El principal reto es lograr sostenerla para evitar una recaída”. En tanto, Xavier Mena, profesor de Economía de ESADE Business School sostiene que “la economía sigue inmersa en una coyuntura de ajuste de la actividad”.
Fuente: Bureau of Economic Analysis
Sin embargo, la desaceleración en la caída del PBI y en el ritmo del desempleo son señales alentadoras que hacen pensar que la situación podría mejorar en los próximos meses. “La economía pareciera estar estabilizándose. Los datos continúan mostrando una disminución de crecimiento en términos año a año, pero muestran una tendencia positiva mes a mes”, afirma Alberto Bernal, jefe de Research de Renta Fija de Bulltick Capital Markets en Miami.
Epstein concuerda y agrega que “los datos son menos malos. Hay indicadores micro y macro que fueron mejorando y parecieran mostrar que lo peor ya pasó”. Para medir el estado en el que se encuentra la economía hay que analizar tres datos esenciales que impactan de lleno en el PBI: desempleo, consumo y actividad de la construcción.
La desocupación
Este es uno de los factores más problemáticos para la administración de Barack Obama ya que impacta de lleno en el consumo, aunque no se trata de su mayor desafío. “Una menor tasa de pérdida de empleo no es nuestra meta. Menos mal, no es cómo vamos a medir el éxito”, afirma el vicepresidente Joe Biden.
Sin embargo, los últimos datos han demostrado cierta mejoría ya que las nóminas de despidos se redujeron de 504.000 a 345.000 en mayo, su menor cantidad desde septiembre. “Es una noticia alentadora. La recesión está muy cerca de su final. El mercado laboral está bastante horrible, pero mucho mejor que antes”, afirma Nariman Behravesh, economista jefe de IHS Global Insight.
Así, el desempleo creció a 9,4% el mes pasado, su nivel más alto desde 1983, con lo que se han perdido 6.788.000 puestos de trabajo desde el comienzo de la recesión, aunque serían 14,51 millones las personas con problemas laborales. El consenso del mercado señala que la desocupación podría alcanzar el 10% a fin de año y llegar al 10,7% en el segundo trimestre de 2010 y recién volver a niveles normales en 2013.
Fuente: Bureau of Labor Statistics
El gasto doméstico
El consumo es de suma importancia para la economía de los EE.UU. ya que representa dos tercios de su PBI pero, a su vez, es uno de los más afectados por la crisis. Si bien se había recuperado en el primer bimestre, luego, volvió a caer aunque a un ritmo menor al de 2008.
“Enero y febrero fueron muy raros porque mostraron un crecimiento en medio de la caída de los mercados, por la liquidación de stocks. En marzo y abril, salieron datos horribles. Esto significa que el consumo está mal y se retroalimenta negativamente con lo que está pasando con el mercado laboral”, afirma Neffa.
En abril, el consumo se redujo un 0,1% y algo mejor que la caída del 0,3% que había tenido en marzo, a pesar de la recuperación que está habiendo en la confianza de los estadounidenses. “Los consumidores se sienten mejor acerca de la economía, pero sus gastos aún no se han puesto al día aún y no queda claro que sea porque los ingresos se encuentran bajo presión”, sostiene Jonathan Basile, economista de Credit Suisse Holdings.
El mayor impacto proviene de la tasa de ahorro de los hogares que está creciendo por el temor a lo que pueda ocurrirles en el futuro. “El consumo está cayendo, el mercado laboral está dando mal y no permite ver una baja en las tasas de ahorro, y que los hogares se empiecen a endeudar. En la actualidad, se están desendeudando. Uno toma créditos cuando ve buenas perspectivas de la economía, no malas”, afirma Neffa.
El mercado inmobiliario
Este sector es el más perjudicado por la crisis, además de haber sido el que hizo estallar la economía de los EE.UU. Si bien hay indicios de que estaría empezando a recuperarse lentamente, aún los datos son desalentadores. “El mercado de la vivienda está mostrando algunos signos de tocar fondo, con ventas de casas nivelándose y comenzando a recuperarse en algunas regiones, aunque desde niveles muy deprimidos”, destaca un informe del Deutsche Bank.
Así, la venta de viviendas pendientes subió un 6,7% en abril, su mayor incremento desde 2002. De esta forma, la recuperación se extiende por cuarto mes en los últimos cinco debido a que la caída de los precios, las bajas tasas para hipotecas y el programa de crédito del gobierno atrajeron a los compradores. “La venta de viviendas se está estabilizando. Hemos dejado de caer, pero hasta el momento hay pocos indicios de que hemos empezado a recuperarnos”, afirma Zach Pandl, economista de Nomura Securities International.
Esto contrasta con el aumento del 0,3% en las ventas de nuevas viviendas registrado en abril, que se dio a un ritmo anual de 352.000 operaciones, debido a los bajos precios y a la mayor demanda de financiación barata.
Más allá de esto, las operaciones se redujeron un 38% a 297.000 unidades en forma interanual, lo que representa su menor registro desde mayo de 2001. “Los inicios de viviendas nuevas y los permisos de construcción están dando horribles, cayeron estrepitosamente. Las obras están paralizadas”, sostiene Neffa.
El valor de las viviendas es otro de los indicadores en caída que muestra que aún no se ha tocado fondo. Así, el índice S&P/Case Schiller, que mide los precios en las veinte ciudades más grandes del país, se derrumbó el 18,7% en marzo.
“No vemos evidencias de que haya comenzado una recuperación en los precios de las viviendas”, dice David Blitzer, presidente del comité del índice en S&P. No es para menos: el costo de las propiedades llegó a su piso desde 2001 cuando aún no había comenzado la burbuja inmobiliaria.
“Vemos una alta tasa de ejecuciones futuras que depreciarán los precios de las viviendas hasta bien entrado 2010. Pero el tono general del mercado debe comenzar a mejorar notablemente a medida que avancemos en 2010”, afirma el Deutsche Bank.
Perspectivas para el futuro
Los datos de la economía siguen sin dar una señal clara de que la crisis ha llegado a su fin. Sin embargo, los mercados no paran de crecer. Si bien esto podría sonar contradictorio, los especialistas sugieren que las Bolsas suelen anticipar tanto la entrada como la salida de una recesión.
“Si tomamos las diez recesiones desde la Segunda Guerra Mundial, la Bolsa las anticipó en un promedio de siete meses antes de que se declararan y, desde el punto más bajo de los mercados, tardó un promedio de seis meses”, afirma Michael Wiggins, director Internacional de Charles Schwab.
Como el PBI muestra lo que ocurrió en el trimestre anterior, su nivel actual recién se conocerá en agosto, por lo que habrá que esperar hasta entonces para saber si la percepción del mercado sobre la recuperación era cierta. Más aún, habrá que aguardar hasta 2010 para confirmar si la salida de la recesión se dará septiembre-octubre como auguran los especialistas.
“Los que lo ven en el cuarto trimestre son los que están aplicando la famosa regla de que seis meses antes hay que salir a comprarse todo porque históricamente fue así. Para mí, el punto de inflexión va a estar entre noviembre y diciembre, y para los mercados entre septiembre y octubre”, afirma Neffa.
Epstein concuerda y agrega “el consenso es que va a haber un crecimiento positivo del PBI para el tercer o cuarto trimestre de este año, pero es un poco optimista. En el mejor de los casos, se va empezar a dar a final de este año”.
Bernal, en cambio, es más optimista. “El primer número positivo de crecimiento se va a ver en el tercer trimestre. Estamos en el punto de inflexión. Si no hay una catástrofe bancaria nueva, podríamos comenzar a argumentar que la recuperación va a ser más duradera de lo que se espera hoy en día”, sostiene.
Más allá de esto, los especialistas estiman que el crecimiento del PBI que se verá el año próximo será a una tasa inferior a la que suele tener el país. “En el mediano plazo, la economía se va a recuperar y volverá a crecer en 2010, pero por debajo de su potencial del 3%. No pasás de casi depresión a crecimiento económico sostenido tan rápido, especialmente cuando hubo una crisis financiera que acentuó el daño”, resalta Epstein.
Más allá de esto, son pocos los que se animan a arriesgar cuál será el sector que dará las primeras señales que sentencien el final de la crisis. La destrucción fue de tal magnitud que, posiblemente, las primeras alertas sean muy tenues y comiencen a hacerse más fuertes en 2010.
“Cuando el desempleo comience a decrecer, estaremos seguros de que la crisis se terminó. Tendremos un mejor panorama cuando aumente el gasto de capital y los precios suban a una tasa más rápida, al igual que el consumo”, arriesga Duguet.
En tanto, Coutiño destaca que “se necesita una reducción más notable en la velocidad de caída de los sectores productivos, sobre todo en el de vivienda y construcción. Es importante empezar a ver que los precios de las propiedades dejen de bajar y se recuperen lentamente hacia fin de año”.
Desde el Gobierno intentan moderar las expectativas para evitar sofocones en el futuro. El propio secretario del Tesoro, Timothy Geithner le puso paños fríos a la situación. “La economía claramente se ha estabilizado. El ritmo de declive en la mayoría de las medidas sobre la actividad se ha desacelerado bastante y ese es un comienzo importante. No se va a sentir mejor por un tiempo para millones de estadounidenses”, advierte.
Algo similar opina el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman. “En algún sentido, podremos haber pasado lo peor, pero existe una gran diferencia entre estabilidad y retomar el terreno perdido. Hemos evitado la catástrofe absoluta pero, ¿cómo logramos una recuperación real?”, afirma.
Incluso, Obama sostiene que hay “ciertos indicios de que los engranajes del motor económico de los EE.UU están comenzando a funcionar.”, aunque destaca que “están lejos de ser satisfactorios” y que “llevará tiempo hacer que esta economía repunte”.
Uno de esos grandes problemas a resolver está vinculado con el déficit fiscal y la inflación que puede generar la emisión de dinero que realizó el Gobierno para salvar a los bancos y a otras compañías de la quiebra.
“A menos que demostremos un firme compromiso con la sostenibilidad fiscal en el largo plazo, no tendremos ni estabilidad financiera ni un saludable crecimiento económico. Mantener la confianza de los mercados financieros requiere que nosotros, como nación, empecemos a hacer planes ahora para la restauración del equilibrio fiscal”, resalta el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
Así, economistas como Nouriel Roubini advierten que si no se solucionan estos problemas podría producirse una nueva recesión el próximo año. Por esta razón, Mena concluye que “la coyuntura económica sigue discurriendo por un túnel y todavía es demasiado pronto para dilucidar si las luces que se empiezan a verse son de la salida o la de los faros de un camión de alto tonelaje que viene a arrollarnos”.
RECUADRO
La crisis local
La euforia que se vive en las Bolsas estadounidenses contagió al mercado local de tal forma que superó los niveles de crecimiento registrados en Wall Street. Así, el índice Merval subió el 44,44% en lo que va del año, aunque lleva ganado un 90.36% desde que tocó su piso el 20 de octubre de 2008.
“La suba del Merval tiene que ver, pura y exclusivamente, con seguir la tendencia de lo que está ocurriendo en la Bolsa de Nueva York y, también, en otros países emergentes como Brasil. La crisis política en el país no la está afectando, por ahora, por lo menos hasta las elecciones”, resalta Fernández.
Elbaum concuerda y agrega que esto “tiene que ver con los mercados relacionados al petróleo que vienen con un viento de cola externo y a los bancos que crecieron un montón por la tenencia de títulos públicos que también subieron, más un efecto contagio proveniente de afuera”.
Fuente: Mercado
Sin embargo, la situación de la economía dista mucho de ser la ideal a lo que se suma la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en el país después del 28 de junio. De cualquier forma, los últimos incrementos en los precios de las materias primas le dieron una bocanada de oxígeno al gobierno para cerrar mejor las cuentas fiscales y sacarle un poco de presión a la cotización del dólar.
“Con la renovación del incremento de los precios de los commodities, la situación de la Argentina se ve mucho mejor. El efecto multiplicador de los mayores precios de las materias primas va a ayudar a mejorar la dinámica de crecimiento”, afirma Bernal.
En tanto, Mena destaca que la economía del país “afronta problemas coyunturales derivados de la crisis financiera internacional, que se agravan por los de naturaleza doméstica, aunque la escasa credibilidad de algunos indicadores económicos oficiales dificulta el análisis económico independiente”.
Por su parte, una fuente de un importante banco local afirma que “el primer semestre fue de parate en función negativa de la actividad económica, de muchas cosas negativas como el adelantamiento de las elecciones, el arrastre de la confiscación de los depósitos del año pasado, y el recrudecimiento de la pelea con el campo. Todo eso no es gratis”.
El futuro
El punto de inflexión para la economía estaría en el segundo semestre, a pesar de lo que diga el INDEC, según la mayoría de los especialistas, que están a la expectativa de ver qué es lo que va ocurrir luego de las elecciones del 28 de junio. Sin embargo, todos dan por sentado que el gobierno perderá la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Algunos son más pesimistas, como el ex ministro de Economía Domingo Cavallo que desde su blog afirma que “independientemente del resultado electoral, es inevitable que el boleto de subte, de los viajes en tren y de los colectivos van a tener que duplicarse. Lo mismo va a ocurrir con el precio de la electricidad, el gas y el agua para todos aquellos hogares que aún no sufrieron fuertes aumentos. Los precios del pan, las pastas y los alimentos de origen animal también van a aumentar porque escaseará el trigo y la reducción del stock ganadero hará sentir su efecto sobre el abastecimiento de leche y de carne. Todo esto ocurrirá porque el Gobierno, cualquiera que sea el número de legisladores con los que cuente en el Congreso Nacional, ya no tendrá financiamiento para los multimillonarios subsidios con que ha venido compensando, parcialmente, la diferencia entre los costos de producción y los precios de todos estos bienes y servicios”.
La mayoría de los economistas destaca que el país tendrá una caída de entre el 2 y 3% en el PBI y aún podría mantenerse en este escenario durante 2010 aunque a tasas inferiores. Para ellos, la salida de la recesión va a depender más que nada de lo que pase en el exterior ya que los problemas internos tienen una solución más compleja.
“La recuperación va a depender de que crezca el consumo y que de afuera se salga mejor de lo que se pensaba el año pasado. La paralización que hubo en el primer semestre es muy difícil que se vuelva a dar en el segundo”, afirma la fuente.
Por su parte, Bernal destaca que la mejora estará supeditada a “los precios de los commodities, y a la capacidad del Banco Central para ‘organizar’ una devaluación ordenada a niveles cercanos a cuatro pesos por dólar”.
Finalmente, Coutiño señala que “el caso argentino dependerá más de la habilidad del gobierno para generar los recursos financieros y poder financiar las cuentas públicas hacia el 2010, o bien implementar un ajuste económico que llevaría a una recuperación más lenta”.
Esto desató una fiesta que parece no tener fin, en la que se celebra que lo peor de la crisis ya pasó y que en los próximos meses podrían a verse los primeros síntomas de recuperación. “Los mercados siguen eufóricos por que los datos de la economía son menos malos de lo que se esperaba. Eso ha llevado al S&P 500 y al Dow Jones crecer desde hace tres meses, a pesar de que la crisis continúa en los EE.UU.”, destaca Eduardo Fernández, analista de Rava Sociedad de Bolsa.
En tanto, Gustavo Neffa, profesor del MBA de la Universidad de Buenos Aires, resalta que “los mercados están festejando que salieron de la crisis de una forma distinta que en los años ’30”, mientras que Javier Epstein, director de JPE Capital Management, señala que “más que fiesta, los mercados están intentando recuperarse de la resaca de la anterior. Generalmente, cuando hay una crisis tan grande, tienden a matar un poco las ganas de estar de fiesta”.
No es para menos, Wall Street detuvo las caídas que venían arrastrando desde octubre de 2007 y empezó a crecer en forma desenfrenada. Así, el índice Dow Jones, subió un 32,60% y el S&P 500 un 38,16%, desde que tocaron su mínimo en marzo.
“Todo esto es un rally basado en las expectativas. No podés convalidar esta suba por algún indicador que no sea un dato de confianza que haya dado bien, porque las cifras reales son malas”, sostiene Neffa.
Rendimiento (%) del Dow Jones y S&P 500 en 2009
Fuente: MercadoLos datos que han incentivando a los mercados están vinculados a las expectativas de los estadounidenses sobre la economía. Así, en mayo, el sentimiento del consumidor aumentó a su nivel más alto desde septiembre de 2008 y la confianza del consumidor alcanzó su mayor registro de los últimos ocho meses.
Sin embargo, los analistas se preguntan hasta cuánto va a durar esta fiesta ante la ausencia de indicios concretos de que el PBI se esté recuperando. “Esta tendencia puede continuar en lo que resta del año, aunque habrá que ver cómo salen los resultados de las empresas para saber si el impulso va a ser aún mayor”, afirma Fernández.
En tanto, Marcelo Elbaum, director de Convexity Asset Management, destaca que “se están esperando nuevas pruebas de que la economía realmente se está recuperando. Si los datos siguen mejorando, posiblemente haya subas, y si no pueden volver a bajar”.
Leo Grohowski, gerente de inversiones del Bank of New Mellon Wealth Management es más pesimista. “Esperar que esto continúe moviéndose hacia adelante y hacia arriba sería irrealista. Sería saludable para el mercado tomarse un respiro y permitir que algunos de los fundamentals se pongan al día”, resalta.
Hayes Miller de Baring Asset Management concuerda y agrega que “las estimaciones sugieren que las acciones no tienen mucho más para correr porque están bastante valuadas. El crecimiento de las ganancias para 2009 y 2010 no puede sostener los precios mucho más arriba de lo que están actualmente”.
La economía real
Más allá de la euforia que viven los mercados, el estado de la economía de los EE.UU. es preocupante ya que el consumo, su principal motor, está virtualmente parado y el desempleo se sigue incrementando.
Según una encuesta de la agencia Bloomberg entre especialistas, el PBI caerá un 2,8% este año. El último dato conocido muestra que se derrumbó un 5,7% en el primer trimestre, algo mejor que el 6,3% registrado en el período anterior.
“Las cosas están muy feas hoy por hoy. Los EE.UU. van a caer fuerte en 2009 como no lo hizo en muchos años”, sostiene Neffa. En ese sentido, Nöel Duguet, presidente de Aravis Capital Advisers, afirma que “la economía parece aún estar contrayéndose, pero no muy lejos de su piso. Tal vez, ya lo está”.
José Coutiño, director para América Latina de Moody's Economy.com concuerda y agrega que “las señales aún son muy débiles e incluso mixtas, para ser tomadas como una recuperación genuina. El principal reto es lograr sostenerla para evitar una recaída”. En tanto, Xavier Mena, profesor de Economía de ESADE Business School sostiene que “la economía sigue inmersa en una coyuntura de ajuste de la actividad”.
PBI de losEstados Unidos 1979-2009
Fuente: Bureau of Economic AnalysisSin embargo, la desaceleración en la caída del PBI y en el ritmo del desempleo son señales alentadoras que hacen pensar que la situación podría mejorar en los próximos meses. “La economía pareciera estar estabilizándose. Los datos continúan mostrando una disminución de crecimiento en términos año a año, pero muestran una tendencia positiva mes a mes”, afirma Alberto Bernal, jefe de Research de Renta Fija de Bulltick Capital Markets en Miami.
Epstein concuerda y agrega que “los datos son menos malos. Hay indicadores micro y macro que fueron mejorando y parecieran mostrar que lo peor ya pasó”. Para medir el estado en el que se encuentra la economía hay que analizar tres datos esenciales que impactan de lleno en el PBI: desempleo, consumo y actividad de la construcción.
La desocupación
Este es uno de los factores más problemáticos para la administración de Barack Obama ya que impacta de lleno en el consumo, aunque no se trata de su mayor desafío. “Una menor tasa de pérdida de empleo no es nuestra meta. Menos mal, no es cómo vamos a medir el éxito”, afirma el vicepresidente Joe Biden.
Sin embargo, los últimos datos han demostrado cierta mejoría ya que las nóminas de despidos se redujeron de 504.000 a 345.000 en mayo, su menor cantidad desde septiembre. “Es una noticia alentadora. La recesión está muy cerca de su final. El mercado laboral está bastante horrible, pero mucho mejor que antes”, afirma Nariman Behravesh, economista jefe de IHS Global Insight.
Así, el desempleo creció a 9,4% el mes pasado, su nivel más alto desde 1983, con lo que se han perdido 6.788.000 puestos de trabajo desde el comienzo de la recesión, aunque serían 14,51 millones las personas con problemas laborales. El consenso del mercado señala que la desocupación podría alcanzar el 10% a fin de año y llegar al 10,7% en el segundo trimestre de 2010 y recién volver a niveles normales en 2013.
Tasa de desempleo 1970-2009
Fuente: Bureau of Labor StatisticsEl gasto doméstico
El consumo es de suma importancia para la economía de los EE.UU. ya que representa dos tercios de su PBI pero, a su vez, es uno de los más afectados por la crisis. Si bien se había recuperado en el primer bimestre, luego, volvió a caer aunque a un ritmo menor al de 2008.
“Enero y febrero fueron muy raros porque mostraron un crecimiento en medio de la caída de los mercados, por la liquidación de stocks. En marzo y abril, salieron datos horribles. Esto significa que el consumo está mal y se retroalimenta negativamente con lo que está pasando con el mercado laboral”, afirma Neffa.
En abril, el consumo se redujo un 0,1% y algo mejor que la caída del 0,3% que había tenido en marzo, a pesar de la recuperación que está habiendo en la confianza de los estadounidenses. “Los consumidores se sienten mejor acerca de la economía, pero sus gastos aún no se han puesto al día aún y no queda claro que sea porque los ingresos se encuentran bajo presión”, sostiene Jonathan Basile, economista de Credit Suisse Holdings.
El mayor impacto proviene de la tasa de ahorro de los hogares que está creciendo por el temor a lo que pueda ocurrirles en el futuro. “El consumo está cayendo, el mercado laboral está dando mal y no permite ver una baja en las tasas de ahorro, y que los hogares se empiecen a endeudar. En la actualidad, se están desendeudando. Uno toma créditos cuando ve buenas perspectivas de la economía, no malas”, afirma Neffa.
El mercado inmobiliario
Este sector es el más perjudicado por la crisis, además de haber sido el que hizo estallar la economía de los EE.UU. Si bien hay indicios de que estaría empezando a recuperarse lentamente, aún los datos son desalentadores. “El mercado de la vivienda está mostrando algunos signos de tocar fondo, con ventas de casas nivelándose y comenzando a recuperarse en algunas regiones, aunque desde niveles muy deprimidos”, destaca un informe del Deutsche Bank.
Así, la venta de viviendas pendientes subió un 6,7% en abril, su mayor incremento desde 2002. De esta forma, la recuperación se extiende por cuarto mes en los últimos cinco debido a que la caída de los precios, las bajas tasas para hipotecas y el programa de crédito del gobierno atrajeron a los compradores. “La venta de viviendas se está estabilizando. Hemos dejado de caer, pero hasta el momento hay pocos indicios de que hemos empezado a recuperarnos”, afirma Zach Pandl, economista de Nomura Securities International.
Esto contrasta con el aumento del 0,3% en las ventas de nuevas viviendas registrado en abril, que se dio a un ritmo anual de 352.000 operaciones, debido a los bajos precios y a la mayor demanda de financiación barata.
Más allá de esto, las operaciones se redujeron un 38% a 297.000 unidades en forma interanual, lo que representa su menor registro desde mayo de 2001. “Los inicios de viviendas nuevas y los permisos de construcción están dando horribles, cayeron estrepitosamente. Las obras están paralizadas”, sostiene Neffa.
El valor de las viviendas es otro de los indicadores en caída que muestra que aún no se ha tocado fondo. Así, el índice S&P/Case Schiller, que mide los precios en las veinte ciudades más grandes del país, se derrumbó el 18,7% en marzo.
“No vemos evidencias de que haya comenzado una recuperación en los precios de las viviendas”, dice David Blitzer, presidente del comité del índice en S&P. No es para menos: el costo de las propiedades llegó a su piso desde 2001 cuando aún no había comenzado la burbuja inmobiliaria.
“Vemos una alta tasa de ejecuciones futuras que depreciarán los precios de las viviendas hasta bien entrado 2010. Pero el tono general del mercado debe comenzar a mejorar notablemente a medida que avancemos en 2010”, afirma el Deutsche Bank.
Perspectivas para el futuro
Los datos de la economía siguen sin dar una señal clara de que la crisis ha llegado a su fin. Sin embargo, los mercados no paran de crecer. Si bien esto podría sonar contradictorio, los especialistas sugieren que las Bolsas suelen anticipar tanto la entrada como la salida de una recesión.
“Si tomamos las diez recesiones desde la Segunda Guerra Mundial, la Bolsa las anticipó en un promedio de siete meses antes de que se declararan y, desde el punto más bajo de los mercados, tardó un promedio de seis meses”, afirma Michael Wiggins, director Internacional de Charles Schwab.
Como el PBI muestra lo que ocurrió en el trimestre anterior, su nivel actual recién se conocerá en agosto, por lo que habrá que esperar hasta entonces para saber si la percepción del mercado sobre la recuperación era cierta. Más aún, habrá que aguardar hasta 2010 para confirmar si la salida de la recesión se dará septiembre-octubre como auguran los especialistas.
“Los que lo ven en el cuarto trimestre son los que están aplicando la famosa regla de que seis meses antes hay que salir a comprarse todo porque históricamente fue así. Para mí, el punto de inflexión va a estar entre noviembre y diciembre, y para los mercados entre septiembre y octubre”, afirma Neffa.
Epstein concuerda y agrega “el consenso es que va a haber un crecimiento positivo del PBI para el tercer o cuarto trimestre de este año, pero es un poco optimista. En el mejor de los casos, se va empezar a dar a final de este año”.
Bernal, en cambio, es más optimista. “El primer número positivo de crecimiento se va a ver en el tercer trimestre. Estamos en el punto de inflexión. Si no hay una catástrofe bancaria nueva, podríamos comenzar a argumentar que la recuperación va a ser más duradera de lo que se espera hoy en día”, sostiene.
Más allá de esto, los especialistas estiman que el crecimiento del PBI que se verá el año próximo será a una tasa inferior a la que suele tener el país. “En el mediano plazo, la economía se va a recuperar y volverá a crecer en 2010, pero por debajo de su potencial del 3%. No pasás de casi depresión a crecimiento económico sostenido tan rápido, especialmente cuando hubo una crisis financiera que acentuó el daño”, resalta Epstein.
Más allá de esto, son pocos los que se animan a arriesgar cuál será el sector que dará las primeras señales que sentencien el final de la crisis. La destrucción fue de tal magnitud que, posiblemente, las primeras alertas sean muy tenues y comiencen a hacerse más fuertes en 2010.
“Cuando el desempleo comience a decrecer, estaremos seguros de que la crisis se terminó. Tendremos un mejor panorama cuando aumente el gasto de capital y los precios suban a una tasa más rápida, al igual que el consumo”, arriesga Duguet.
En tanto, Coutiño destaca que “se necesita una reducción más notable en la velocidad de caída de los sectores productivos, sobre todo en el de vivienda y construcción. Es importante empezar a ver que los precios de las propiedades dejen de bajar y se recuperen lentamente hacia fin de año”.
Desde el Gobierno intentan moderar las expectativas para evitar sofocones en el futuro. El propio secretario del Tesoro, Timothy Geithner le puso paños fríos a la situación. “La economía claramente se ha estabilizado. El ritmo de declive en la mayoría de las medidas sobre la actividad se ha desacelerado bastante y ese es un comienzo importante. No se va a sentir mejor por un tiempo para millones de estadounidenses”, advierte.
Algo similar opina el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman. “En algún sentido, podremos haber pasado lo peor, pero existe una gran diferencia entre estabilidad y retomar el terreno perdido. Hemos evitado la catástrofe absoluta pero, ¿cómo logramos una recuperación real?”, afirma.
Incluso, Obama sostiene que hay “ciertos indicios de que los engranajes del motor económico de los EE.UU están comenzando a funcionar.”, aunque destaca que “están lejos de ser satisfactorios” y que “llevará tiempo hacer que esta economía repunte”.
Uno de esos grandes problemas a resolver está vinculado con el déficit fiscal y la inflación que puede generar la emisión de dinero que realizó el Gobierno para salvar a los bancos y a otras compañías de la quiebra.
“A menos que demostremos un firme compromiso con la sostenibilidad fiscal en el largo plazo, no tendremos ni estabilidad financiera ni un saludable crecimiento económico. Mantener la confianza de los mercados financieros requiere que nosotros, como nación, empecemos a hacer planes ahora para la restauración del equilibrio fiscal”, resalta el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
Así, economistas como Nouriel Roubini advierten que si no se solucionan estos problemas podría producirse una nueva recesión el próximo año. Por esta razón, Mena concluye que “la coyuntura económica sigue discurriendo por un túnel y todavía es demasiado pronto para dilucidar si las luces que se empiezan a verse son de la salida o la de los faros de un camión de alto tonelaje que viene a arrollarnos”.
RECUADRO
La crisis local
La euforia que se vive en las Bolsas estadounidenses contagió al mercado local de tal forma que superó los niveles de crecimiento registrados en Wall Street. Así, el índice Merval subió el 44,44% en lo que va del año, aunque lleva ganado un 90.36% desde que tocó su piso el 20 de octubre de 2008.
“La suba del Merval tiene que ver, pura y exclusivamente, con seguir la tendencia de lo que está ocurriendo en la Bolsa de Nueva York y, también, en otros países emergentes como Brasil. La crisis política en el país no la está afectando, por ahora, por lo menos hasta las elecciones”, resalta Fernández.
Elbaum concuerda y agrega que esto “tiene que ver con los mercados relacionados al petróleo que vienen con un viento de cola externo y a los bancos que crecieron un montón por la tenencia de títulos públicos que también subieron, más un efecto contagio proveniente de afuera”.
Rendimiento del Merval en 2009
Fuente: MercadoSin embargo, la situación de la economía dista mucho de ser la ideal a lo que se suma la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en el país después del 28 de junio. De cualquier forma, los últimos incrementos en los precios de las materias primas le dieron una bocanada de oxígeno al gobierno para cerrar mejor las cuentas fiscales y sacarle un poco de presión a la cotización del dólar.
“Con la renovación del incremento de los precios de los commodities, la situación de la Argentina se ve mucho mejor. El efecto multiplicador de los mayores precios de las materias primas va a ayudar a mejorar la dinámica de crecimiento”, afirma Bernal.
En tanto, Mena destaca que la economía del país “afronta problemas coyunturales derivados de la crisis financiera internacional, que se agravan por los de naturaleza doméstica, aunque la escasa credibilidad de algunos indicadores económicos oficiales dificulta el análisis económico independiente”.
Por su parte, una fuente de un importante banco local afirma que “el primer semestre fue de parate en función negativa de la actividad económica, de muchas cosas negativas como el adelantamiento de las elecciones, el arrastre de la confiscación de los depósitos del año pasado, y el recrudecimiento de la pelea con el campo. Todo eso no es gratis”.
El futuro
El punto de inflexión para la economía estaría en el segundo semestre, a pesar de lo que diga el INDEC, según la mayoría de los especialistas, que están a la expectativa de ver qué es lo que va ocurrir luego de las elecciones del 28 de junio. Sin embargo, todos dan por sentado que el gobierno perderá la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Algunos son más pesimistas, como el ex ministro de Economía Domingo Cavallo que desde su blog afirma que “independientemente del resultado electoral, es inevitable que el boleto de subte, de los viajes en tren y de los colectivos van a tener que duplicarse. Lo mismo va a ocurrir con el precio de la electricidad, el gas y el agua para todos aquellos hogares que aún no sufrieron fuertes aumentos. Los precios del pan, las pastas y los alimentos de origen animal también van a aumentar porque escaseará el trigo y la reducción del stock ganadero hará sentir su efecto sobre el abastecimiento de leche y de carne. Todo esto ocurrirá porque el Gobierno, cualquiera que sea el número de legisladores con los que cuente en el Congreso Nacional, ya no tendrá financiamiento para los multimillonarios subsidios con que ha venido compensando, parcialmente, la diferencia entre los costos de producción y los precios de todos estos bienes y servicios”.
La mayoría de los economistas destaca que el país tendrá una caída de entre el 2 y 3% en el PBI y aún podría mantenerse en este escenario durante 2010 aunque a tasas inferiores. Para ellos, la salida de la recesión va a depender más que nada de lo que pase en el exterior ya que los problemas internos tienen una solución más compleja.
“La recuperación va a depender de que crezca el consumo y que de afuera se salga mejor de lo que se pensaba el año pasado. La paralización que hubo en el primer semestre es muy difícil que se vuelva a dar en el segundo”, afirma la fuente.
Por su parte, Bernal destaca que la mejora estará supeditada a “los precios de los commodities, y a la capacidad del Banco Central para ‘organizar’ una devaluación ordenada a niveles cercanos a cuatro pesos por dólar”.
Finalmente, Coutiño señala que “el caso argentino dependerá más de la habilidad del gobierno para generar los recursos financieros y poder financiar las cuentas públicas hacia el 2010, o bien implementar un ajuste económico que llevaría a una recuperación más lenta”.
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