jueves, 25 de septiembre de 2008

“La Argentina está aislada y por eso no sufre lo de 1930”

En los últimos días, cada vez son más las voces que comparan la crisis actual que viven los Estados Unidos con la ocurrida en 1929. A pesar de los efectos devastadores que han provocado ambas en los mercados y la economía, existen algunas distinciones en el accionar de gobierno y la Reserva Federal para intentar solucionar el problema, a la vez que el impacto que tuvieron sobre la Argentina tampoco es igual.
Roberto Cortés Conde, Profesor Emérito del Departamento de Economía de la Universidad de San Andrés, sostiene desde Washington que una de estas diferencias es que en la primera “los actores principales fueron los bancos de depósitos y, en la actualidad, son los de inversión”.

- ¿En qué se parecen ambas crisis?
- Hay algo central y es que ambas fueron parte de una burbuja especulativa: la del ’29 con las acciones y la actual con los valores hipotecarios. En la primera, hubo una corrida de depositantes y, ahora, el problema son los bancos de inversión.

- ¿En qué difiere el accionar del gobierno de los EE.UU.?

- Hasta el domingo pasado, la Reserva Federal, el gobierno y la Tesorería de los Estados Unidos tenían una política muy distinta a los ’30. Con el caso Lehman, pareciera que habrían decidido que se ponía una línea y no se pasaba de allí. Esta era una política más ortodoxa, es decir, no se puede salvar a todo el mundo. Como los mercados reaccionaron tan mal, hubo un cambio de política y se dio algo que antes no pasaba: se ayudó a una aseguradora.

- ¿Y en la década del ’30?
- Allí, la Reserva Federal decidió no crear más dinero para intentar ayudar y salvar a los bancos y esperar a que el problema se resolviera solo. Esto significó la bancarrota de muchas instituciones financieras y una contracción enorme de la economía. Eso llevó a la Gran Depresión, o sea, caída de precios, de la demanda, de la inversión tasa de interés reales altas y desempleo. Pero, no advirtieron, ni siquiera después del crack de la Bolsa, las consecuencias deflacionarias y recesivas que tenía sobre el conjunto de la economía real. Ahí, aparece (John Maynard) Keynes con la idea de que si nadie invierte tiene que ser el gobierno el que aumente el gasto.

- ¿Cómo impactó eso en la Argentina de la época?
- La situación internacional era distinta porque teníamos un sistema de cambio donde todas las economías estaban atadas por las reservas de oro que tenían sus monedas y la transmisión del impacto de unas a otras era mayor. Además, la Argentina estaba mucho más vinculada al mundo y en esa medida sufrió más. La enorme caída de los precios y el efecto en los ingresos por exportaciones impactó con fuerza en el sector agropecuario. Por consiguiente, también el sector bancario y el gobierno lo sufrieron porque el principal ingreso eran los derechos de importación y, evidentemente, en la medida que es vendía al exterior con precios mucho más bajos, también se redujeron los valores de importación.

- ¿Qué diferencia hay con la situación actual del país frente a la crisis?
- Hay situaciones que son distintas. En el ’30, Los precios agrícolas estaban cayendo antes de la crisis. Esto afectó a la economía y al comercio internacional y muy fuertemente a la Argentina. Ahora, el mundo está al revés con un flujo y una evolución de los precios que han estado para arriba. Además, tenemos otros actores en los mercados mundiales como China o la India. Por otro lado, la Argentina está aislada desde antes, no tiene acceso a los mercados financieros por lo que ocurrió en el país y no porque lo que está pasando en el mundo. Es decir, aún antes de esta crisis tenía problemas serios. El aumento del riesgo país es por factores internos y no por consecuencias de lo que pasa en la crisis de los Estados Unidos.

- ¿Cómo queda parado el país frente a esta crisis?
- Lo que uno puede prever es que la idea de que en la Argentina todo era fácil porque los precios de las commodities se iban para arriba, me parece que no va a seguir. Creo que el problema de la economía desde hace unos años es mucho más interno que una consecuencias de lo que pasa afuera. Esto no quiere decir que no sea para nada afectada por lo que esté pasando en el mundo.

No hay comentarios: