“En el ámbito internacional, se advierten inseguridades en los pronósticos sobre el futuro desarrollo en los centros más importantes referentes de los mercados de capitales en cuanto a los resultados provenientes de la operatoria propia y concreta de las economías rectoras del mundo globalizado, esto sumado a la estimación de que se halla en pleno desarrollo un proceso de desvalorización monetaria a raíz de haber tomado vuelo un generalizado curso inflacionario que ataca el poder adquisitivo de los capitales a operar”, afirma Juan Ignacio Guarnieri, vicepresidente de Guarnieri Sociedad de Bolsa de La Plata.
En el marco nacional, la volatilidad está provocada, especialmente, por la falta de definiciones del Gobierno con temas como el futuro de la relación con el campo, la estatización de Aerolíneas Argentinas, entre otros, y la incertidumbre por la falta de una referencia clara en los índices macroeconómicos.
Según el especialista, el principal problema es “la tendencia a la precarización futura de las favorables variables macroeconómicas actuales, que subraya la incidencia negativa que provoca la información que se estima no acorde con la realidad proporcionada por el INDEC respecto del índice de precios al consumidor, que lo ha desacreditado como referente idóneo para ilustrar el verdadero ascenso del nivel inflacionario”.
Ante este panorama, Guarnieri preparó tres tipos de carteras diferentes pensadas, especialmente, en inversores con un perfil conservador, otro moderado y un tercero más agresivos.
En la primera eligió todos instrumentos de renta fija, más conservadores. Así, dividió el portafolio en cuatro partes iguales en las que incluyó bonos de la deuda soberana como los Boden 2012 y los Pre 9, fideicomisos financieros y cheques garantizados.
“Una posición conservadora puede presentarse con un planteo dúplice: Uno se inclinaría hacia una cartera compuesta por títulos públicos con indexación, lo que implica asumir exclusivamente el riesgo soberano pero como contrapartida se obtendría en concepto de acrecentamiento por servicios y ajuste indexatorio, aún restringido por el INDEC, que se acerca a la cobertura de la reducción inflacionaria – destaca -. El otro, responde a la regla general de diversificación del riesgo. En este supuesto, es probable sufrir una pérdida inflacionaria”.

Para la cartera moderada, el especialista escogió volcarse a la renta variable con acciones que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA). Así, seleccionó a Tenaris (TS), Petrobrás (APBR), Paty (PATY) y Mirgor (MIRG).
“La posición intermedia aconsejaría posicionarse en empresas de reconocida calificación cuyos estados contables acreditan que desarrollan actividades económicas de alta rentabilidad a lo largo del tiempo y que conservan perspectivas favorables”, señala Guarnieri.
Finalmente, para el portafolio más agresivo el especialista también escogió acciones que se negocian en la BCBA aunque con un perfil más especulativo sobre lo que puede ocurrir con sus cotizaciones.
“La de características especulativa se centraría en componer una cartera incluyendo especies como Pampa Holdings (PAMP), Telecom (TECO2), Petrobrás Energía Participaciones (PBE) y Transportadora de Gas del Sur (TGSU2) con una participación de 25 % cada una – concluye -. Estos papeles han soportado intensas desmejoras en los meses recientes pero cuentan con una reconocida capacidad de retomar significativas valorizaciones en sus cotizaciones”.

En el marco nacional, la volatilidad está provocada, especialmente, por la falta de definiciones del Gobierno con temas como el futuro de la relación con el campo, la estatización de Aerolíneas Argentinas, entre otros, y la incertidumbre por la falta de una referencia clara en los índices macroeconómicos.
Según el especialista, el principal problema es “la tendencia a la precarización futura de las favorables variables macroeconómicas actuales, que subraya la incidencia negativa que provoca la información que se estima no acorde con la realidad proporcionada por el INDEC respecto del índice de precios al consumidor, que lo ha desacreditado como referente idóneo para ilustrar el verdadero ascenso del nivel inflacionario”.
Ante este panorama, Guarnieri preparó tres tipos de carteras diferentes pensadas, especialmente, en inversores con un perfil conservador, otro moderado y un tercero más agresivos.
En la primera eligió todos instrumentos de renta fija, más conservadores. Así, dividió el portafolio en cuatro partes iguales en las que incluyó bonos de la deuda soberana como los Boden 2012 y los Pre 9, fideicomisos financieros y cheques garantizados.
“Una posición conservadora puede presentarse con un planteo dúplice: Uno se inclinaría hacia una cartera compuesta por títulos públicos con indexación, lo que implica asumir exclusivamente el riesgo soberano pero como contrapartida se obtendría en concepto de acrecentamiento por servicios y ajuste indexatorio, aún restringido por el INDEC, que se acerca a la cobertura de la reducción inflacionaria – destaca -. El otro, responde a la regla general de diversificación del riesgo. En este supuesto, es probable sufrir una pérdida inflacionaria”.
Cartera conservadora

Para la cartera moderada, el especialista escogió volcarse a la renta variable con acciones que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA). Así, seleccionó a Tenaris (TS), Petrobrás (APBR), Paty (PATY) y Mirgor (MIRG).
“La posición intermedia aconsejaría posicionarse en empresas de reconocida calificación cuyos estados contables acreditan que desarrollan actividades económicas de alta rentabilidad a lo largo del tiempo y que conservan perspectivas favorables”, señala Guarnieri.
Cartera moderada
Finalmente, para el portafolio más agresivo el especialista también escogió acciones que se negocian en la BCBA aunque con un perfil más especulativo sobre lo que puede ocurrir con sus cotizaciones.
“La de características especulativa se centraría en componer una cartera incluyendo especies como Pampa Holdings (PAMP), Telecom (TECO2), Petrobrás Energía Participaciones (PBE) y Transportadora de Gas del Sur (TGSU2) con una participación de 25 % cada una – concluye -. Estos papeles han soportado intensas desmejoras en los meses recientes pero cuentan con una reconocida capacidad de retomar significativas valorizaciones en sus cotizaciones”.
Cartera agresiva

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